La canción de las 13:54. No hace demasiado tiempo que vi por última vez el cristal que pusieron en la calle Bailén para que la gente no se suicidara puente de Segovia abajo. Ocho personas al mes antes de aquello, contaban. Un horror. Ahora, los lugares serán otros, pero ese no. Buena decisión. Desde Asturias, Puño Dragón, buenos oyentes, seguro, del gran Calamaro en aquellos imprescindibles Los Rodríguez, sacan guitarras y hacen, literal que dice la chavalada ahora, “canciones tristes para cantarlas contentos“. Entre sus componentes, recuerdo a Germán Mingote, que ya hacía cosas más que interesantes él solo.
