22 de enero. El Grajo

La canción de las 15:54. Cuando Marcos Rojas vuela bajo, hace un frío del carajo. Marcos ya hacía música desgarrada al frente de Los Claveles. Ahora, que ya en solitario se hace llamar El Grajo, continúa con esa misma línea. O, incluso, la acentúa aún más. Y todos, yo el primero, se lo agradecemos. ¡Que te mejores! desea Marcos cantando. Así, escuchándole, seguro que es más fácil.

21 de enero. Arista Fiera

La canción de las 13:37. Empleé, en vano, trece segundos en desentrañar el misterio que seguro oculta la denominación Arista Fiera. Concluido el tiempo sin ningún éxito, opté por darle al play y pinchar este electrizante “Melo”, adelanto de su nuevo disco. Lo escuché tres veces seguidas antes de saber que sus autores son un quinteto radicado en Málaga. Lo escuché dos más antes de compartirlo con todos vosotros. Allá va.

19 de enero. Caliza

La canción de las 13:33. Hace mucho más de esos diez años que ahora se han puesto de cibernética moda, y de veinte y de treinta, una sintonía me atrapó viendo la tele. Era la introducción de El Planeta imaginario. Como un huevo a una castaña se parece aquella música ochentera con esta espléndida “La Spezia”, la canción de Elisa Pérez, aquí Caliza, pero la simple comparación ya me hizo sonreír. También esa otra que la emparenta, para felicidad de todos, con La Bien Querida. La Spezia es una ciudad italiana, a dos pasos del paraíso que me han dicho que es Cinque Terre. Allí hablan como en un momento de esta pieza canta Elisa. ¡Brava!

18 de enero. Black Islands

La canción de las 18:35. La búsqueda, de nuevo, dio frutos. Tardíos, pero seguros. Me autoimpongo extrañísimas (y ridículas) condiciones antes de compartir el regalo diario. Después de marearme en lo más interno del bendito Spotify encuentro, de nuevo y sin saberlo, lo que andaba buscando. Era rock. Así, sin más. Bueno, con esa típica voz que parece romperse, una letra pegadiza y muchas y buenas guitarras. Se hacen llamar Black Islands, pero son catalanes. Además, en este “Juventud perdida” colabora Conxita Herrero, de Tronco. No sé quién los crea y por lo que sea, ellos van y se juntan.

Un Sansón con barriga.
Sr. Chinarro en concierto.

Ya se puede decir: Después de 25 años haciendo discos, Antonio Luque es mejor cuanto más pelo tiene. Su concierto del miércoles en el teatro Barceló, dentro del fantástico ciclo “Inverfest”, sólo hizo que certificar que Sr. Chinarro es lo más parecido a un Sansón moderno, andaluz, cachondo y con barriga. Porque sí, será por las cervezas o por lo que sea, pero Luque no cumple, afortunadamente, con el manido arquetipo físico del cantante indie de moda: estar flaco como un palo.

Fue sobresaliente el recital de Chinarro. Tanto que olvidé, justo en el instante en el que sonaron los primeros acordes de “Dos besugos”, la canción inaugural, el desastre colchonero en el Metropolitano. Porque es muy del Betis, que si no, evidentemente Luque sería del Atleti. Hizo un extenso repaso el cantante sevillano a su cuarto de siglo de trayectoria y tocó muchas de las piezas, algunas memorables, que componen la antológica “Colección permanente”, su último y recopilatorio lanzamiento discográfico.

Sr. Chinarro, en pleno concierto en la Barceló.

Confirmó el señor Chinchorro, como le llama una de sus tías, que no hay en España rimador profesional similar, que ya podían aprender los Lori Meyers de turno de él a hacer coincidir terminaciones de palabras sin caer en ripios vulgares y sin abandonar el más habitual de los costumbrismos patrios. Apareció Luque en plenísima forma. Habló de trap, de memes, de jinetes solitarios, de Vox (“busco amplificadores Marshall porque estos que llevo son marca Vox y los quiero cambiar”), de house, de sus seis meses en Madrid, de Esperanza Aguirre y hasta de golf.

No hay en España rimador profesional similar al Sr. Chinarro

Su buen momento lo demuestra el hecho de que su último disco original, “Asunción”, el 19º de su carrera, tenga un nivel altísimo, con canciones como esa vibrante “De piedra”, que es simplemente perfecta. Del nivel de míticas como “Del montón”, “El rayo verde”, “El progreso”, la divertidísima “Tímidos”, la lejanísima “El lejano Oeste”, la brutal “Babieca”, (“La noche pasada soñé / que Murcia iba a desaparecer / Granada ya no existía / ni rastro de Almería / no sé para qué me desperté…”). Aunque nada, claro, como “Los Ángeles”, la mejor del cancionero chinarriano de siempre e imprescindible en cualquier guía de lo mejor de la música nacional del presente siglo, pase lo que pase en los 81 años que quedan para que finalice.

Hubo lugar, incluso, para el flamenquito rockero de “El rito”, para la emocionante “El Alfabeto Morse”, que Luque canta en solitario, y para esas otras canciones más oscuras, “Quiromántico” entre otras, en las que Chinarro canta como si a Jota de Los Planetas se le entendiera, al menos, la mitad de lo que dice.

Y luego, el envoltorio. Perfectamente engrasado para la ocasión. Resulta ya muy complicado imaginar qué sería de los discos y de los conciertos de Sr. Chinarro sin la compañía de Jaime Beltrán, impecable con la guitarra solista durante toda la noche. Beltrán lidera a los magníficos granadinos Pájaro Jack, grupo que comparte con Mario Fernández y Mario Rodríguez, también batería y bajista de Luque, respectivamente. El quinto elemento, a las voces y al teclado, David Molina, actúa como trasunto del maestro sevillano en los prometedores Catenaccio.

Fue, en fin, noche feliz. Prometió Chinarro volver. “Aunque sea en patinete”, dijo. Le esperaremos y rezaremos porque tarde mucho en pasar por el barbero.

16 de enero. Shica & Gutman

La canción de las 10:33. Por recónditos caminos llego al primer disco facturado en alegre y febril comandita por la ceutí Elsa Rovayo, La Shica, y el bonaerense Didi Gutman. Las indicaciones para llegar no estaban del todo claras, de hecho me salté el primer desvío, pero, por un atajo mal señalado, arribé a un paraje desconocido. El lugar no estaba entre mis predilectos, mas tras alguna que otra dedicada escucha, acabé rendido a la música que, sonriendo, cuenta cosas. Esa guitarrilla recordándome a los inmortales Molotov hizo el resto.

15 de enero. Wild Animals

La canción de las 13:04. Siempre quedará lugar para música como la que hacen estos tres animales salvajes. Más allá de modas, movimientos, generaciones y nichos de mercado, canciones como este “All My Friends Are Far Away” podría sonar perfectamente en cualquier episodio de los añorados Friends. Y eso, por más que pueda parecer todo lo contrario, no es sencillo. Y Jamie R. Green (guitarra y voces), Paula Sánchez-Lafuente (batería y voces) y Fon Álvarez (bajo) parecen hacerlo demasiado fácil.

14 de enero. Escuelas Pías

La canción de las 13:50. Apostaría algo a que Davis Rodríguez y Christian Bohórquez, ambos o al menos alguno de ellos, fueron al cole a los Escolapios. De otro modo, no me explico qué les podría llevar a bautizar su proyecto musical Escuelas Pías, como la orden fundada por San José de Calasanz. Sea como sea, como nombre mola. Y ya si escuchas esta alegoría electrónica llamada “La muerte dulce”, mucho más. Sirva, como poco, para perdonarles por las palizas que nos metían cuando jugábamos contra ellos al baloncesto.

13 de enero. Apartamentos Acapulco

La canción de las 11:08. No es fácil, ya sabéis, repetir en este blog. Hay que hacer méritos más que suficientes. Los granadinos Apartamentos Acapulco ya vinieron un día a verme con motivo de la publicación de su disco de debut. Ahora, previo a la publicación de su segundo, adelantan este fantástico “Deseo”. Angelina e Ismael siguen haciendo música completamente reconocible. Y eso es bueno. Como escribí hace ya algún tiempo, cuánto bien han hecho Los Planetas.

12 de enero. León Impala

La canción de las 17:35. Sorprendo, sabatino, a hora extraña. No es la primera vez que comparto regalos en forma de canción realizados por actores o actrices patrios. Antes, por aquí ya pasaron Inma Cuesta, Laura Pamplona, Manuela Vellés o Asier Etxeandia entre algunos otros. Ahora son Chema León y Diana Palazón, actores, novios y residentes en Madrid, que decía el clásico. Ambos, junto al baterista Queque Maroto, no ha mucho que fundaron León Impala. Hay reminiscencias evidentes en su denominación a los todopoderosos psicodélicos Tame Impala y en su forma de cantar a los profundos McEnroe. No son malas referencias. En absoluto.