Usted

La canción de las 13:45. Cuando me llaman de usted, me duele, aunque mucho peor es que no me llamen. Al tinerfeño Roberto Miranda, residente en Berlín, hay que tratarlo de usted, aunque solo sea por el nivel de su música. Si no lo crees, escucha esta febril ‘Canción del buen fan’.

La amenaza constante

La canción de las 13:45. Mira que dicen que Internet (no sé por qué, pero yo siempre lo escribo con mayúscula) es infinito. Pues ni aún así tendría yo espacio para relatar, una tras otra, las amenazas constantes que me rodean. Con las que rodean a los demás se quedaría corta la producción de Lope de Vega. Desde San Sebastián, sin olvidar la buena música que siempre se ha hecho allí y con un ojo puesto en los imperiales The War on Drugs, cuatro tipos cantan al verano. Evidentemente, otra amenaza constante.

TOU

La canción de las 13:53. Soy alto, pero necesito una peana para explicar lo que hoy comparto. Albert Segura, Juan Sebastián Martín, Guillem Bonet y Uriol López conforman TOU, banda barcelonesa que hace cosas libérrimas combinando, entre otras mil historias, la psicodelia con el krautRock. Este singular Cartas a la virreina está basado, ojito, en las misivas que enviaba Sor Juana Inés de la Cruz a la Condesa de Paredes y habla, claro, de amores prohibidos. ¿Cómo os quedáis?

Sereia

La canción de las 14:15. Aviso (como tantas otras veces): la próxima vez que escuchéis el nombre de Sereia, recordad que leyendo estas líneas lo hicisteis por primera vez. Desde Córdoba, esta chica canta como los mismísimos ángeles, incluido cuando hace versiones, como la de este popular Consentia, del rapero Dellafuente.

Rumbos

La canción de las 13:46. Últimamente, giro tanto que no encuentro el rumbo, aunque para encontrar algo, siempre hay que buscarlo antes y no sé yo si lo hago mucho. Cinco chavales de Barcelona, ellos se presentan como “niños con guitarras“, cantan como Rumbos y, claro, no quieren ser mayores. Ay.

Flaco Rodríguez

La canción de las 13:55. De cuando en vez me dicen que estoy más delgado. Flaco, aún no se han atrevido a llamarme. Cuando no me dicen nada, sospecho y engordo. Al asturiano Diego Rodríguez le dicen flaco, como a esos míticos entrenadores argentinos de mi infancia. Me gusta mucho cómo canta. Por ejemplo, en este estupendo Que no hay que trabajar que, para colmo de bienes, acaba con cita a la inolvidable Fiesta de Serrat. Todo bien.