La canción de las 14:17. La joven barcelonesa Paula Felices (los cuatro) demuestra sensibilidad al comienzo de este recientísimo Bendición y garra y rabia en su final. La vida misma.
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La estrella de David
La canción de las 18:39. A medio camino entre el under y el ground, la voz de David Rodríguez siempre ha sonado así. Y así, como suena en este novísimo Andrés, es como más me gusta. Ya está, ya lo he dicho.
Dianka
La canción de las 13:48. Aviso: si entráis en la particular voz de la barcelonesa Dianka, será complicado que de allí salgáis. Yo lo hice y aquí sigo, esperando más y más canciones. Diana María Franco canta, literalmente, que se ha vuelto loca, además de por otras cosas, de tanto leer. Hay esperanza. Y mucha.
SanIsidro
La canción de las 14:07. Pasé las recientes fiestas de San Isidro en mi ciudad natal, que esta no es. El don de la ubicuidad, pero al revés. El valenciano Isidro Rubio hace, musicalmente, lo que le da la gana. En su último disco mezcla folk, psicodelia y guitarras flamencas. Como soy raro, me gusta.
Júlia
La canción de las 13:46. Detrás de Júlia está la alcoyana (y su moral, claro) Estela Tormo. Hace música en constante movimiento y su nuevo disco merece una escucha, o dos, o tres, más que atenta. Este Totes Santes, sin parar de escuchar tecno toda la noche, me da cierta y más que necesaria paz, quizá la que, como tantas otras veces, encuentro sin apenas buscar.
Duele
La canción de las 18:02. Me gusta silbar. Si no lo hago, puedo estar triste o contento, pero si silbo, es seguro que me encuentro bien. Me refiero a entonar, no a eso de llamar a alguien sin dar voces, que para eso no sirvo. A menudo, silbo en los ascensores. Antes de contestar, educadamente, con un “cerrando heridas” a aquella vocecilla que siempre me dice eso otro de “abriendo puertas”, yo ya he estado silbando un rato. Dicen que en La Gomera también silban. Los tinerfeños Duele, vitamínicos y poderosos, seguro que lo saben.
Órdago chica
La canción de las 13:58. Soy mano y tengo cuatro cerdos. Digo que hasta allí. Ellos, lo mismo. Mi compañero me dice que qué hace y yo, que tengo poco, que se dé mus. El postre, no; corta, empezamos a hablar y yo veo el cielo abierto. El corazón se me acelera, pero ni un músculo de mi rostro varía de lugar. La grande, con todo lo que yo tengo, se queda en paso. Y a la chica, ay a la chica, ahí me lanzó con un órdago que, por supuesto, nadie quiere, todo el mundo lo sabe: jugador de chica, perdedor de mus. Después, claro, gano a todo. Quien haya entendido algo de todo lo anterior se considerará, como yo, el mejor jugador de mus de la historia. Quien, ni papa, no sabe bien todo lo que se está perdiendo. Los chicos de Órdago chica me han alegrado la mañana con su Roja directa (clausulazo), que, para colmo de bienes, más futbolero no puede ser.
Emilia, Pardo y Bazán
La canción de las 13:37. Del talentazo para autodenominarse de estos chicos y chicas de Talavera ya hablé aquí hace unos añitos. Centrémonos, entonces, en su otra gran destreza: la de tocar y cantar. Veo a Griezmann pedir perdón en su sentida despedida y pienso en la gente con la que yo tendría que hacer lo mismo. Y la hay, no os creáis, que tan bueno, no soy. Entre que lo hago y no, que viva la literatura cantada.
Serigosa
La canción de las 13:54. Si soy de algún sitio, que alguna duda tengo, diría que de Garrido, mi barrio de nacimiento, o de Carabanchel, el de adopción. Si se me piden ampliaciones, pensaría en el añorado mar portugués y apuntaría a que soy ibérico. Creo que Natércia Lameiro, Cris Imaz y Blanca Selvi también. Ellas conforman Serigosa, una propuesta, eso dicen ellas, ibérica, acústica y brava. Y, digo yo, muy brillante.
La azotea
La canción de las 13:44. Hace años mantenía una sección musical dentro de un blog de aquellos de antes que se llamaba, literal, que dice la chavalada ahora, “Música para llevarse a una isla desierta… o a Castellón”. Pocas cosas más feas he visto yo en mi vida… y nunca he estado en una isla desierta. Hace nada, una amiga me habló de Marina d’Or porque existir, como Teruel, existe. Cinco tipos de Madrid forman La azotea y han decidido mezclar la antigua ciudad de vacaciones con Maradona. Y no salen mal parados.
