Jean Paul

La canción de las 14:14. Debería reservar los domingos para las delicatessen. Quizá ya lo he hecho y no me he dado ni cuenta. A lo mejor, solo sea hoy. Pero hoy es. Raúl Bernal es un tipo de Granada con una voz particular, dura en principio, cálida al final. Actúa bajo la denominación de Jean Paul y La nada es de lo mejor que vais a descubrir hoy.

Auto Sacramental

La canción de las 11:51. Hay música electrónica, digamos, clásica. Esa que sigue bebiendo de las mejores fuentes de toda la vida. Este Retiro me lleva a los portentosos teclados de Nacho Cano en Mecano y eso es bien. El autor de este hit instantáneo es Jorge Mills, que es quien está detrás de Auto Sacramental, fantástica denominación, por cierto. Habla de apocalipsis en Madrid. O sea, lo de hace hoy tres semanas.

Alison Darwin

La canción de las 18:21. No me viene nada por Alison Darwin. Pero nada de nada. No sé quién es, si es que existió, pero sí sé que es el nombre de un buen trío barcelonés, con potente voz femenina al frente. Laura, Aleix y Josep cantan al Ayer porque, probablemente, el mañana es bastante oscuro y el hoy ni te cuento.

Drei

La canción de las 18:52. Insisto, tarde tras tarde, en descubrir el inmenso oculto talento musical que se esconde por aquí cerca. Insisto, al menos una vez a la semana, en que hay jovencísimas mujeres que cantan francamente bien. Drei es cántabra y creo que no ha llegado a la veintena. Dice que hace música triste para ti. Ese ti debo ser yo y, desde ahora mismo, vosotros.

Celistia

La canción de las 18:52. Lo confieso. Veo el magnífico programa Un país para escucharlo, ese que presenta el cada vez más joven Ariel Rot en La 2, con un doble objetivo: fichar novedades para este modesto blog de música e ilusiones y comprobar, pleno de orgullo y más aún de satisfacción, que muchos de los que por allí desfilan ya lo hicieron antes por aquí. En su fenomenal entrega de ayer, conducida para mi felicidad por Guillem Gisbert, el cantante de los imprescindibles Manel, descubrí, a medias eso sí, a un muy buen grupo llamado Celistia, procedente de las cenizas de los originalísimos Harrison Ford Fiesta. Psicodelia indómita, dicen que hacen desde Tarragona. Y no mienten.

The Crab Apples

La canción de las 11:34. Conozco a The Crab Apples desde que cantaban en catalán. Me encanta confirmar dos cosas: una, por supuesto, que siguen cantando tantos años después. Dos, que no paran de experimentar. Bueno, y tres, va. Carla Gimeno, Laia Martí y Laia Alsina se han atrevido a hacer una canción titulándola con algo bastante odioso y triste. 2020 la han llamado, pero suena así de bien.

Orsai

La canción de las 13:24. Aunque siga pasando horas muertas viéndolo, cada día me gusta menos el fútbol. La puntilla ha sido eso de los campos vacíos y los gritos prefabricados y dudo, como otros muchos, de que algo vaya a ser igual cuando se pueda volver a entrar en los estadios. No vendrá mal, en todo caso. Demasiada mentira, puro teatro, solo pasta (como en el resto de la vida, por cierto) y estrellas de chichiná. Hasta aquí mi desahogo de futbolero clásico. A partir de aquí, alegría y admiración. Resulta que cinco supercampeones del Athletic, Asier Villalibre, Íñigo Lekue, Mikel Vesga, Dani García, Óscar de Marcos y Mikel Balenziaga le dan a la música. Han bautizado a su grupo Orsai y a los amantes del fútbol de siempre no se nos podría haber ocurrido mejor nombre. Dirán algunos que tocan regular, pero ya me gustaría a mí tocar así con mis amigos. Y, para colmo de bienes, detrás está el sabio Juan Escribano, que tantas barbaridades hacía con los WAS, a quienes tanto echamos de menos.

Fabián D. Cuesta y Elvira Sastre

La canción de las 10:35. Sí, sí, ya sé que no son horas, pero es que no puedo contener la emoción. Trabajaré después lo no trabajado ahora, porque lo primero es lo primero, y lo primero suele ser lo mejor. Sabéis de mi admiración sin límites por Fabián, el chico, entre los altos de León, con más sensibilidad y talento que yo conozco, y que vosotros conoceréis. Ahora se hace llamar Fabián D. Cuesta por aquello del algoritmo de Google, pero qué más da. De su extraordinaria producción, ha seleccionado unas cuantas canciones para explicarlas muchos años después. Y hoy, glorioso 22 de enero, ha publicado mi favorita de siempre, la mejor canción de amor escrita jamás, ese Lugares que le pedí a gritos hace años en mi querido y añorado Centenera. La nueva versión es fantástica y apoyada por el fantástico poema de Elvira Sastre, aún mejor. Disfrutadla. Y si hay que llorar, se llora.

El Verbo Odiado

La canción de las 19:25. Tengo candidatos, pero no se me ocurre un verbo claro al que odiar. Si el ya exconsejero de Sanidad de Murcia fuera un verbo lo tendría sencillo, pero no lo es. El Verbo Odiado es un potente grupo de Huesca que el pasado mes de marzo, cuando todos dejamos de ser normales, sacó al mercado un brillante disco titulado Nada que celebrar. Cuando menos, visionarios. Habrá que estar atento a cómo titulan el próximo.