torpe!

La canción de las 13:50. Me tengo por un torpe de manual. Quienes me conocen medio bien, lo saben. Las otras, ni os cuento. A Fede Trillo, obviemos, si eso, ascendencias políticas, le agradeceré de por vida aquel Jesús es negro, que recetó hace años con sus compañeros de Novio Caballo. Ahora, en solitario, cambia de registro en torpe! pero no pierde un ápice de brillantez. En este planetario Miro atrás se hace acompañar por Iván, de Los Marcianos y el combo es magnífico.

Juan Alonso

La canción de las 13:19. Nos decía el maestro Trecet en aquellas mediodías inolvidables de radio que buscáramos la belleza. De cuando en vez, aún me acuerdo de hacerlo y, siempre, siempre, la satisfacción es gigante. El toledano Juan Alonso es pura sensibilidad. Aquí, en la versión acústica de En el lago, grabada en casa de mi amigo Alfonso Ferrer, la belleza se desboca.

Rüdiger

La canción de las 11:45. Algo tendrá el agua cuando la bendicen (o no). Veo fútbol alguna noche que otra y confirmo mi distancia, aún corta, pero segura con el, sostienen (Pereira y algunos otros), rey de los deportes. Creo firmemente que Rüdiger, el alemán del Madrí, padece algún trastorno, pero ¿quién no? El caso es que el nombre en cuestión, ahí con germana diéresis y todo, mantiene relación estrecha con la música. Hace décadas que parecen siglos ya con el mismísimo Mark Knopfler. Ahora, con el batería vasco Félix Buff, acompañante de tantos. En solitario, acaba de sacar este estupendo Gigantic Storm, que suena a todo lo bueno, los imperiales Fleetwood Mac por delante, los brillantes The War on Drugs por todos los lados.

Miedo

La canción de las 14:08. No sé a los demás; a mí me puede el miedo. El miedo a despertar y seguir teniendo miedo. La importancia de las comillas. Sin ellas, las frasecillas anteriores parecen buenas. Con ellas, las cantaba el gran Jero Romero, o sea, que son brutales. Detrás de Miedo está Marco Antonio Corrales, una de las voces de Alborotador Gomasio, grupazo que descubrí cuando era más feliz. Aquí y ahora canta al No lugar. Miedo al no lugar. Casi nada.

Notes to Myself

La canción de las 18:23. No lo puedo remediar. Ni con los años se me pasa. Es leer, escuchar, mirar un lugar, una ciudad, una dirección y es superior a mis fuerzas (qué explícito eso de superior a mis fuerzas) no buscar. Google Maps es, claro, mi más mejor amigo. En el caso que nos ocupa, la malagueña calle Agua, al ladito, compruebo, del castillo de Gibralfaro. Allí viven Juanlu y Ale, dos de los cuatro componentes de Notes to Myself, que acaban de sacar un disco estupendo, que es, justo eso, agua para el calor reinante. Quizá, vete tú a saber, mi hallazgo de hoy tenga algo que ver que este fin de semana celebraré felicidad por Málaga; que las casualidades no suelen existir.

La perfecta moment

La canción de las 16:55. Cuando era pequeño, incluso joven, sabía que en algún momento de las cuatro próximas semanas me iba a llevar un disgusto gordo. Me pasó en el penalti de Eloy en Puebla, me medio pasó en el robo de Corea y, sobre todo, me sucedió unos antes en el indigno codazo a Luis Enrique cerca de Boston. Ahora, he crecido y ya casi todo, el fútbol, digo, me da bastante igual. Lo que no me da igual, en absoluto, es cuando os digo que el indie no existe (y no me creéis) y que por debajo de todo eso está una increíble escena underground (y tampoco). Para muestra, este magnífico botón: La perfecta moment, con viejos conocidos, como Miguel Acaso o el imprescindible Raúl Querido, haciendo, literalmente, lo que les da la gana.