La canción de las 13:52. Dos hermanas catalanas, Laia y Flavia Escartín (Escarteen, en inglés inventado), sus voces (angelicales), una viola y un violonchelo. ¿Para qué más?
Lacanciondelas
Jineta
La canción de las 13:45. Por puro azar, descubrí los magníficos relatos de la aragonesa María Bastarós en la biblioteca del barrio y en ellos me quedé a vivir; inquieto, claro, pero cómodo a la vez. Busqué, no sé hacer otra cosa, y me la volví a encontrar haciendo música sucia en Jineta, junto a Joaquín Fuksbrauner. Este tremebundo Texas París, por ejemplo. A Ry Cooder le encantaría.
destellos*
La canción de las 14:17. No sé si me gusta más la música de este grupo madrileño o el asterisco. Las dos cosas, eso sí, bastante.
Pablo y los ciervos dorados
La canción de las 13:32. Ya está bien de canciones facilonas, con rimas, estribillos, melodías uniformes, acordes básicos, duraciones limitadas y voces cristalinas. Siempre fui especialista en construir tejados para tirar piedras contra ellos. Una de mis canciones favoritas del año pasado venía firmada por Pablo (Corbillón), su hermana Elena y su amigo Muellín. Ellos son, claro, Pablo y los ciervos dorados y hacen lo que les da la gana desde Pontevedra, lugar siempre muy dado a hacer lo primero que se te pasa por la cabeza. Acaban de sacar un disco, inclasificable como poco, que tristemente disfrutaremos tres o cuatro, no más. Estos casi nueve minutos de Vino son… en fin.
Caro Raro
La canción de las 15:38. No soy nada caro, aunque raro, un rato largo. Enrique Agüera, al que conocí por los granadinos Papaya Club, sigue haciendo música luminosa, divertida, bailona, muy de hoy. Casi como yo.
La 126
La canción de las 15:36. Elia, Laura y Lucía estudiaban Bachillerato en el aula 126 de un instituto de Elche. Desde hace años cantan y no suenan nada mal. Aquí se despiden, pero no de la música.
Manu Márquez
La canción de las 13:52. Ya tengo una cosa en común con un murciano. Manu Márquez tampoco sabe qué pensar. Nunca. Como yo.
Meta volante
La canción de las 15:44. Mientras escribo estas líneas, y ya sin el príncipe esloveno, unos cuantos tipos circulan en bici a altísimas temperaturas y aún más exagerada velocidad. Creo que ya no hay metas volantes en el desaforado ciclismo de ahora. Afortunadamente, queda una en la preciosa música que nos deja Julián Palomo Campesino en su última aventura en solitario. Antes en los Autumn Comets, también ahora con su hermano en los febriles Pena Máxima, siempre se le adivinó ese talento que ahora sublima en estas Coplas del iconoclasta enamorado, originales de las siempre geniales Vainica Doble. Casi nada.
Lima negra
La canción de las 13:54. Como yo, aunque con muchos años de diferencia, Javier Sola y Juan Carlos Ruiz, escucharon devotamente al mejor Calamaro de siempre, palabras mayores, y a sus imprescindibles Rodríguez, más o menos lo mismo. Pero ellos dos, nacidos en Calahorra, crecidos en Londres y viviendo ahora en Granada, se han inspirado en él y en ellos para hacer música, buenísima, como Lima negra. Y yo no.
Amor líquido
La canción de las 13:57. Si no me acuerdo de cómo es el amor, estoy yo para saber si es líquido o gaseoso. Preguntaré, aprovecho para hacerlo por aquí, a Sara, a Eva y a Peral, que no paran de mejorar en sus propuestas musicales. La última, pese a lo que digan, algún sentido tiene.
