Los Sara Fontán

La canción de las 20:51. Esperé a que fuera tarde y a que se hiciera más de noche que de noche porque el regalo de hoy no era para todos los públicos. Sara Fontán es, en principio, violinista. Al formar dúo con Edi Pou, batería de los catárticos Za!, no anduvieron buscando nombres raros y optaron por llamarse Los Sara Fontán. Inclasificable es un adjetivo que, en ocasiones, se queda corto para definir algo. Lo que hacen Sara y Edi, desde Barcelona, lo es. Y flipante, también.

Pablo Alfaya

La canción de las 19:02. Desconozco si Pablo Alfaya habla castellano o tan solo lo chapurrea (palabro de antaño, de esos a los que pareció llevárselos un vendaval). Aclaro: Acabo de conocer musicalmente a Pablo, me interesa muchísimo lo que de él he oído y, al confirmar procedencia, leo: músico francés, de padre ítalo-español y madre argentina. Malo ha de ser que no me entienda. En todo caso, solo le quiero decir que hoy, ya noche, regalo su Hero in Disguise, y eso solo quiere decir que, sí o sí, me gusta.

Zulu Zulu

La canción de las 18:59. De antemano, pido disculpas. El único disco en el mercado de Zulu Zulu data de hace tres años, pero yo me enteré ayer de su existencia y por un medio que rara vez falla: escuchando radio (pública) musical. Los baleares Miquel Mesquida, Miquel Perelló y Pep Toni Ferrer conforman una originalísima propuesta basada en una búsqueda de la ancestral música africana, apoyada en onomatopeyas y en un ritmo completamente desbordante. La espera, larga, ha merecido la pena.

Gutinho

La canción de las 20:36. Ataco nocturno y tardío, cuando ya pensaba que hoy había pasado la hora de los presentes. Pero esperar a mañana me parece un exceso después de tropezarme con el madrileño Jorge Gutiérrez Castro y su originalísima versión lorquiana. Reconozco que al empezar a escuchar eso de Que yo me la lleve al río creyendo que era mozuela caí rendido, tuve que buscar. Tomada de La casada infiel del Romancero Gitano de Lorca, de escucharla el poeta vilmente asesinado, seguro que sonreiría. Sospecho que los componentes de Bon Iver también. Gutinho tiene nombre de fiasco del mercado de invierno, pero cantando es todo un galáctico. Escuchad este Federica, hasta el título es brillante, y me contáis.

María Rodés y La Estrella de David

La canción de las 18:08. En épocas de todo mal también se hacen cosas bonitas. María Rodés y David Rodríguez han sido, a lo largo de todos estos años, sospechosos habituales de este blog musical. Ella, en solitario, con The New Raemon o con más gente haciendo una bellísima canción para beber más cerveza, que eso siempre es bueno. Él, como la Estrella de David o acompañando a la imprescindible Bien Querida. María y David se acaban de juntar, han cantado muy bonito y, lo mejor de todo, prometen más. “… Querernos lo justo / para amarnos siempre / será pedir mucho / quizá / no lo sé...”.

Semana Santa

La canción de las 19:26. Ahora que todo el mundo está empeñado en salvar (pero así dicho, salvar, con todas las letras) las Navidades, me da por reivindicar la Semana Santa. La musical, por supuesto. Y no la de cornetas y tambores, sino la de Iván, Roser y Martín, componentes de Semana Santa y llegados directamente desde Valencia. Con todos vosotros, Estado inicial y su vídeo en vertical.

Zabala

La canción de las 19:55. Esperé a que cayeran la noche y la niebla, primera la otra y luego la una, para compartir la última maravilla de Jon Agirrezabalaga, Zabala en los créditos, conocido ahora en solitario y antes por ser parte de los cada vez más añorados WAS. Zabala crea atmósferas planetarias de muchísimo gusto y enfático sosiego. Es el caso de este sideral Night Gale (Ruiseñor, en román y, sobre todo, en paladino), en el que, ojo, aviso, no canta nadie. Ni falta que hace.

Dom La Nena

La canción de las 19:07. Si Dom La Nena no se llama así y ni siquiera es española, cuando este blog es cada vez más pseudopatrio, ¿qué méritos ha hecho para estar por aquí? Pues, en realidad, el fundamental: que canta muy requetebién y que su escucha provoca sensaciones. Y, además, aquí, en este fenomenal Todo tiene su fin, lo hace en esforzado castellano. Dominique Pinto, un respetito que hasta tiene página en Wikipedia, nació en la ciudad brasileña de Porto Alegre en 1989. Experta chelista, canta en multitud de idiomas. Apartada la envidia, admiración profunda.

Las 25 mejores versiones de la historia… de este blog

La canción de las 12:48. Hace solo unas semanas, os pedía que me gritarais si es que queríais una selección de las mejores versiones que, a lo largo de estos años, habían pasado por este blog, ya sabéis, de música e ilusiones. Afiné el oído y escuché el gritito, o sea, que allá voy. Hay de todo, pero cada una tiene algo muy bueno. A ver si os gustan.

Por si os resulta más cómodo, aquí tenéis la lista de Spotify, aunque algunas son tan raras, que ni siquiera ahí las he podido encontrar.

Brío Afín. “Fiesta”, de Serrat

Los chicos de Granada se atrevieron con un clásico del más clásico, Joan Manuel Serrat. Y lo combinaron con el Desolution Row de otro chavalote que está empezando; Bob Dylan, dice llamarse. De la combinación solo podía salir algo muy bueno.

Combo Viramundo. “Me cuesta tanto olvidarte”, de Mecano

No podía faltar en esta selección uno de los musos del blog. Xoel López, junto a sus amigos del Combo Viramundo, recetó el año pasado una espectacular versión de una de las mejores canciones de la historia de Mecano.

Pablito. “El venao”, de Los Cantantes

Sin duda, una de mis versiones preferidas. Un quinteto madrileño, tristemente desaparecido, le doy unas cuantas vueltas a una de esas piezas indispensables de los bares de principios de siglo, cuando aún el reggaeton era una simple amenaza. Brillantísimos Pablito.

La iaia. “Con una oració”, del “Like a prayer”, de Madonna

Nunca me cansaré de reivindicar la figura estratosférica de Madonna. Y de todas sus canciones, pocas como el universal Like a prayer. Aquí la tenéis, ni corto ni perezoso, en fantástico catalán. ¿A que esta no os la esperabais?

Niños Mutantes. “Como yo te amo”, de Manuel Alejandro

Rocío Jurado, primero, y Raphael, después, llevaron a límites, más o menos conocidos, y brillantes, esta excelsa pieza escrita por Manuel Alejandro. Los granadinos Niños Mutantes dieron un paso más y la llevaron hasta lo desconocido.

Joe Crepúsculo. “No me acostumbro”, de El Último de la Fila

Quien me sigue, ya sabe cuál considero el mejor grupo de la historia de la música española. Cuestión de gustos, por supuesto. Por eso, una versión de El Último de la Fila no podía faltar por aquí. Y, además, de una de sus mejores canciones de siempre. Joe Crepúsculo, a su estilo, seguro que también lo piensa así.

The Yellow Melodies. “Down to the waterline”, de Dire Straits

Y si El Último es lo que es a nivel nacional, Dire Straits lo es en el ámbito planetario. Todo, claro, según mi buen creer y entender. Hace muchos años que descubrí que unos tipos murcianos llamados The Yellow Melodies sentían el mismo y desmedido aprecio por Mark Knopfler y sus secuaces. Pero ellos, plenos del talento que a mí me falta, no se quedaron ahí y versionaron este mágico Down to the Waterline.

Pleens. “Solán de Cabras”, de Marcelo Criminal

Pero no solo vive el hombre, y mucho menos, la mujer de clásicos de toda la vida. Aquí va la fenomenal versión que los Pleens realizaron antes de ayer de una original canción, otra más, de Marcelo Criminal.

Patáx. “Black or white”, de Michael Jackson

Al igual que Madonna, otro animal artístico, en lo otro no me meto, fue Michael Jackson. Aquel Black or white tuvo esta espectacular revisión por parte de un combo increíble llamado Patáx y liderado por Jorge Pérez.

Ricardo Vicente. “La estatua del jardín botánico”, de Radio Futura

Otra de mis debilidades, bien lo sabéis, es ese profesor de filosofía aragonés llamado Ricardo Vicente, autor de cancionacas para toda la vida. Incluso se atrevió a versionar un clásico de Radio Futura y el resultado es, cuando menos, encantador.

Valeria Castro. “Copenhague”, de Vetusta Morla

Una de las mejores canciones, si no la mejor, de uno de los mejores grupos nacionales de la última década, si no el mejor, versionada por una jovencísima canaria de voz angelical. ¿Qué puede fallar? Obviamente, nada.

Cómo vivir en el campo. “Ritmo de la noche”, de Mystic

Innumerables las noches en las que escuché su ritmo en tugurios varios. Uno de los grupos más originales de la escena actual, los madrileños Cómo vivir en el campo, se sacaron de la chistera esta versión cuasi instrumental de un clásico que, lo he tenido que mirar, por supuesto, era original de un trío belga llamado Mystic, del que poco más se supo.

Blackpanda. “Te estoy amando locamente”, de Las Grecas

De las más recientes que compartí, esta vuelta de tuerca de Marta y Andrés, Blackpanda se llaman y son de Getafe, sobre un clasicón cañí de toda la vida.

Los Nastys. “Ahora te puedes marchar”, de Luis Miguel

El original es de Dusty Springfield, pero Luis Miguel la hizo mundialmente famosa y los madrileños Nastys, sin duda alguna, muchísimo mejor.

Marilia y Nacho Vegas. “Volver a los diecisiete”, de Violeta Parra

El imprescindible Nacho Vegas y Marilia, la mejor de aquel invento noventero llamado Ella Baila Sola, se unieron para rememorar este pedazo de canción de Violeta Parra que, gracias a ellos, toma una nueva, y preciosa, dimensión.

Cristina Quesada. “Viaje a los sueños polares”, de Family

El grupo donostiarra Family está en el recuerdo de cualquiera a quien le guste la buena música. Una de sus grandes canciones, aquel inmortal Viaje a los sueños polares, fue cantada de esta irresistible manera por Cristina Quesada.

Las Chillers. “Mujer contra mujer”, de Mecano

Repiten los Mecano en esta lista de versiones y por algo será. Mujer contra mujer a ritmo de rock fue la brillantísima propuesta de este sexteto madrileño y femenino llamado Las Chillers.

Sonakay. “Txoria txori”, de Mikel Laboa

Habéis hecho bien en llegar hasta aquí porque esto es el no va más. La canción franquicia de la cultura vasca, el Txoria txori, del mítico Mikel Laboa, pasada por el tamiz flamenco de Sonakay. Un pasote.

Anabel Lee. “Canción del fin del mundo”, de Los Planetas

Otro grupazo básico para entender la música española de las últimas décadas, Los Planetas, también tienen lugar en esta selección. Y es gracias a los catalanes Anabel Lee (como la canción de Radio Futura), que recetaron hace solo unas semanas esta espectacular versión de la ya de por sí buenísima La canción del fin del mundo.

Santi Balmes y Zahara. “Lucha de gigantes”, de Antonio Vega

Poco que escribir aquí. Prefiero escucharla con vosotros.

Vinila von Bismark. “Pena, penita, pena”, de Quintero, León y Quiroga

La hizo mundialmente famosa Lola Flores, pero esta versión de la singularísima Vinila von Bismark es absolutamente imparable.

Las Isabeles. “Algo contigo”, de Chico Novarro

Nada mejor que un inmortal bolero para darle una vuelta. Pocas como la interpretada por las barcelonesas Isabel Vinardell e Isabelle Leudenbach, que, por motivos bastante obvios, se hacen llamar Las Isabeles.

Marisa Valle Roso. “Macorina”, de Chavela Vargas

La portentosa cantante asturiana Marisa Valle Roso se salió literalmente interpretando esta espectacular versión del ya brillante Macorina, de la mítica Chavela Vargas.

Oso Peligro. “La reina de Inglaterra”, de Perro

Esta es, sin duda, una de mis versiones favoritas de las tantas y tantas que han pasado por este modesto blog de música e ilusiones. Primero, porque la original, la brutal La Reina de Inglaterra, de los murcianos Perro, ocupa siempre un puesto muy destacado en mi cabecera. Después, por lo buenísima que es la libérrima versión de Álex Escribano, autodenominado para tan señalada ocasión Oso Peligro.

Xoel López. “Selector de frecuencias”, de Aviador Dro.

No se me ocurre mejor forma para concluir esta selección de versionacas infalibles con una del mejor. El coruñés universal, Xoel López, no se arredra ante nada. Mucho menos frente al reto que supone atacar el mítico Selector de frecuencias, que Servando Carvallar escribió en 1982 para interpretar con su avanzadísimo Aviador Dro. Y el éxito de la colaboración, que ya parecía inevitable, se confirma de manera superior.