La canción de las 13:54. Leo, vete a saber tú por qué, correos antiguos y me pongo triste. Echo de menos la contentura epistolar. Mucho, muchísimo. Lo que no extraño son los estornudos que están al caer. Los traen estos primeros calores. Seis chicas de Barcelona tocan y cantan como Al-lèrgiques al pol-len y, al escucharlas, me siento socio fundador de su club.
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Daniel Boudzali
La canción de las 18:07. Ahora que los días se convierten en eternos, tengo más claro que los desaprovecho. Sé bien lo que es un día sin pan, solo como de molde y eso no es pan ni es nada, pero más largas aún se me hacen estas primeras jornadas del nuevo horario; el bueno, dicen. Eso sí, si escucho a este franco-inglés radicado en Barcelona y llamado Daniel Boudzali, las cosas empiezan a tomar sentido.
Perfecto miserable
La canción de las 13:09. En Castellón bien saben quién es Trump. Mucho ojito con Perfecto miserable. Suenan a todos esos que tanto me gustan. Sonarán mucho, muy pronto.
Space Surimi
La canción de las 13:43. Chorizo con nocilla me parece el culmen del dulce salao que tanto se llevaba en mi lejana infancia. Los cachondos jerezanos Eddie Coopermen y Carlboro son Space Surimi. Los acabo de conocer y ya se me hacen imprescindibles.
Las bajas pasiones
La canción de las 19:04. Soy alto, pero mis pasiones son bajas. Hasta aquí, mi pensamiento del día. Acabo pronto, porque lo realmente importante es el ritmazo de este El fin de la historia, de Daniel Vera y Eduardo Griñán, o lo que es lo mismo, Las bajas pasiones.
Taylor Holidays
La canción de las 13:45. No se está del todo mal en la cresta de la ola. No frecuento demasiado el lugar, pero, curiosamente, me muevo en él con extraña naturalidad. Cuando baja el asunto ya es otro cantar. Los que también cantan son Taylor Holidays, quizá dos de las primeras palabras que aprendemos en inglés. Ellos hacen pop de siempre. Y muy bien hecho, por cierto. Habrá que vivir, cantan. Pues eso. No hay más.
Mondo du plantis
La canción de las 13:41. No sé yo si Sofía Prieto pensó en el puñetero SEO cuando decidió llamar a su proyecto musical igualito, separado diferente, pero igualito al cabo y al fin, que el de uno de los mejores atletas de la historia. Cuando este fin de semana, en el Campeonato del Mundo de atletismo bajo techo, el saltador sueco vuelva a batir el récord saltando por encima de los estratosféricos 6,31 metros, recordaré el orden de las cosas.
Borja Pacheco
La canción de las 13:52. Hablé esta mañana, me hablaron, más bien, de castellanos ilustres; paisanos brillantes. Llego a casa y, sin buscar, se me aparece el talentoso segoviano Borja Pacheco para recordarme que los Campos de Castilla duelen. Si yo os contara.
Natxo
La canción de las 13:26. El otro día descubrí un nuevo parque a pocos metros de mi casa. Anduve, porque ando no se puede, por él pensando en que faltaban árboles. Por extraño que parezca, hay parques sin árboles. Por raro que pudiera ser, hay un chavalín, Natxo se hace llamar, que ya puede votar y que un día también estuvo en un parque.
Hotel Sur
La canción de las 14:12. Echo de menos dormir en hoteles. Pocos, en todo caso, tan confortables, elegantes y desconocidos como este Hotel Sur. Ellos, como yo, piensan en la gravedad. Tras la tormenta, cantan, vendrán las aguas rojas. A ver.
