Ángel Stanich

La canción de las 14:58. Ya lo hizo el gran Calamaro con el ídolo fallecido, también Manu Ferrón con el grandísimo Enzo Francescoli, pero faltaba el genio barbudo de Santander. Stanich se supera en su nuevo disco, especialmente con esta pieza, Nazario, dedicada al mítico Ronaldo, el gordo, el bueno, aquel tipo sin rodillas capaz de escaparse de seis en San Lázaro. Beato, templario, leísta, chulapos… Nadie escribe letras como Stanich. Será bueno que vayamos sabiéndolo.

Leo Rizzi

La canción de las 14:04. Viajé bastante en los últimos días. Y lo hice con gente mucho más joven que yo. El plan perfecto para no cansarme de aprender. También de música. Estas Amapolas del balear con corazón uruguayo Leo Rizzi, que contabiliza cantidades astronómicas de visitas en las plataformas de moda y que yo no conocía de casi nada, sonaron en el coche. Y ahora, aquí. Tan fácil como esto.

Maydiremay

La canción de las 15:43. Tiene unos añitos ya este emocionante Delacruz, pero cuando la descubrí y me gustó no había soporte visual que sustentara aquello. Ahora que la he recordado, sí que lo hay, aunque sigo sin saber casi nada de este Maydiremay, bastante esquivo en sus redes sociales. Solo sé que me gusta lo que escucho y con eso me vale.

Luisa Corral

La canción de las 15:21. De cuando en vez retorno al origen; a lo sencillo, que no fácil, a lo básico, que no simple. El día que me di cuenta de que eras normal fue un día fantástico y es el estupendo descubrimiento que hoy comparto. Para colmo de bienes, Luisa Corral es una de las dos voces de Las Panteras, el exquisito dúo que suele acompañar al talentosísimo Calequi. Por aquí, ¿por dónde si no?, pasaron todos. Disfrutemos entonces.

Veta

La canción de las 15:24. Irresistible encanto el de la repetición. Especialmente esa que cede justo cuando aquello empieza a convertirse en irrespirable. En ese punto precioso se encuentra la curiosísima combinación que conforman Ana Galletero y Carlos Toronado, apellidos, sean o no artísticos, a la altura de lo que producen. Se hacen llamar Veta, por no sé qué rollo geológico. Si ahora todo es abundante, / ¿por qué no se reparte?, cantan. Y yo lo repito cual loro de feria. Lo hacen en una canción titulada Abundancia, mi favorita, de la que la misma red carece de soporte audiovisual, pero para hacerse una idea de la machacona repetición bien vale esta Segunda navegación.

Historias de una lagartija

La canción de las 14:29. Este modesto blog de música e ilusiones se está convirtiendo en algo más guadianesco que el propio río. A veces, porque no me acuerdo y otras, porque no me quiero acordar. El caso es que hoy comparto lo que descubrí ayer. Han vuelto los conciertos y, tras la obligada sequía, arrecian. Por eso, decidí ir al de algún grupo que, oh, yo, gurú de la nueva música española, no conociera de nada. Y acabé viendo una cara conocida sobre el escenario, la del cómico José Lozano, inseparable del siempre brillante Ángel Martín. Y acabé, con sus cosas, disfrutando.

Samuel Petra

La canción de las 15:20. Sólo sé dos cosas en torno a Samuel Petra. La primera, que tiene un nombre artístico fantástico. La segunda tiene que ver con lo interesante que es su modernísima propuesta musical. En realidad, y pese a traicionar a mi enfermiza curiosidad, no necesito saber mucho más. Me conformo con disfrutar y compartir. Y por este mismo orden.

Violeta

La canción de las 15:32. Es lo que tiene la obligación mal entendida, que, cuando la comprendes, la vas dejando. Llevo días sin compartir buena música nueva hecha por aquí cerca. No porque no la haya, sino porque se me va pasando. Si fuera como el respirar o el ver snooker, no sería tan condescendiente. Trataré, en todo caso, de restablecer la marcha. Hoy, en pleno luércoles, me atrevo con Violeta, un trío formado por Paula, Gaby y Cristina que, ojo, reconocen estar sobreviviendo a los 2000 con los métodos de 1800. Les preguntaré cómo lo hacen. Mientras, las escucharé cantar una canción pueril tranquila. Que no es poco.

The death of Robert

La canción de las 14:25. Varios Robertos llegan a mi pensamiento y, of course, no quiero que ninguno muera, ni ahora ni casi nunca. El nombre del grupo que hoy he conocido deriva a uno de sus componentes, Robert Panadès, que no llegó a tiempo al primer ensayo de la banda a causa del colapso generado por un accidente en el centro de Barcelona. Aquello quedó en nada, pero la luctuosa denominación, The death of Robert, ya era una realidad. Al bajista Robert, felizmente vivo y coleando, le acompaña la italiana Lara Giardina, a la particular voz y a los teclados, Pablo Salvadores, a la guitarra y Simón López, a la batería. Suenan demasiado bien para haber muerto.

Naked Family

La canción de las 15:55. Los Naked Family son ciento y la madre… menos 94. Y es que ellos dicen que son siete, familia numerosa a todos los efectos, con descuentos de tren incluidos. Su última canción, este setentero a más no poder Funky Bus podría ser banda sonora de las pelis de polis con las que me crie. Ahora, tantos años después, suenan frescas. El secreto de la buena música en tres minutos y medio.