La canción de las 13:37. Después de 30 años triunfando, de perfil, con Los Planetas, a Esteban Fraile, Banin en los carteles, le echaron sin explicación alguna el ínclito Jota y el hierático Florent, administradores únicos del cotarro. Ahora, Banin, incrustado en la troupe de los imprescindibles carolinos, se lo monta en solitario y canta a Prípiat, ciudad fantasma junto a Chernóbil. Algo nos querrá decir de sus antiguos amigos.
Los Mangos
La canción de las 14:07. Pelín harto de canciones iguales, voces parecidas y ritmos paralelos, llego a Los Mangos, grupo que, desde aquí, se inspira en los corridos tumbados mexicanos para hacer canciones bien chulas. Olé por ellos.
Nuevo fichaje
La canción de las 14:10. Ya me podía fichar alguien a mí. Pido poco y no tengo cláusula, ni de rescisión, ni de las otras. Óscar, David, Jose y Marcos son Nuevo fichaje y cantan el mismo tema (espero que no) de siempre. Poprock bien hecho desde Fuenlabrada. Tampoco en esto pido más.
Duna
La canción de las 14:09. Minuto y medio esto de Duna. ¿Para qué más? Lo breve, si bueno, dos veces mejor.
Arde
La canción de las 13:53. Arden pocas cosas y hay algunas que lo hacen y no deberían. Las chicas gallegas de Arde cantan al apego evitativo. Ellas sabrán.
Escarteen sisters
La canción de las 13:52. Dos hermanas catalanas, Laia y Flavia Escartín (Escarteen, en inglés inventado), sus voces (angelicales), una viola y un violonchelo. ¿Para qué más?
Jineta
La canción de las 13:45. Por puro azar, descubrí los magníficos relatos de la aragonesa María Bastarós en la biblioteca del barrio y en ellos me quedé a vivir; inquieto, claro, pero cómodo a la vez. Busqué, no sé hacer otra cosa, y me la volví a encontrar haciendo música sucia en Jineta, junto a Joaquín Fuksbrauner. Este tremebundo Texas París, por ejemplo. A Ry Cooder le encantaría.
destellos*
La canción de las 14:17. No sé si me gusta más la música de este grupo madrileño o el asterisco. Las dos cosas, eso sí, bastante.
Pablo y los ciervos dorados
La canción de las 13:32. Ya está bien de canciones facilonas, con rimas, estribillos, melodías uniformes, acordes básicos, duraciones limitadas y voces cristalinas. Siempre fui especialista en construir tejados para tirar piedras contra ellos. Una de mis canciones favoritas del año pasado venía firmada por Pablo (Corbillón), su hermana Elena y su amigo Muellín. Ellos son, claro, Pablo y los ciervos dorados y hacen lo que les da la gana desde Pontevedra, lugar siempre muy dado a hacer lo primero que se te pasa por la cabeza. Acaban de sacar un disco, inclasificable como poco, que tristemente disfrutaremos tres o cuatro, no más. Estos casi nueve minutos de Vino son… en fin.
Caro Raro
La canción de las 15:38. No soy nada caro, aunque raro, un rato largo. Enrique Agüera, al que conocí por los granadinos Papaya Club, sigue haciendo música luminosa, divertida, bailona, muy de hoy. Casi como yo.
