Rizos 1000

La canción de las 14:23. Tengo poco pelo, pero cuando crece, por los lados y por detrás, no por donde debería, me aparecen rizos. En aquellos maravillosos años tuvieron su público. Tengo, y creo que lo asumo, el mismo pelo que mi padre. Podría haber heredado alguna otra cosa suya, pero fue el cabello; algo es algo. El navarro Pablo Villafranca, aquí ampliamente conocido por ser integrante de Tremenda Trementina y por hacer cosas bonitas con Amaia, de Kokoshca, regresa con nueva proyecto y este explícito Mami. Llamadme perspicaz, pero juraría que el bueno de Pablo está enamorado y eso suele ser siempre bastante bien.

Galerna

La canción de las 15:19. Con 17 años, me fui con mis amigos a la sierra de Salamanca y, malito perdido, tuve que llamar a mi hermana para que me viniera a buscar. Al año siguiente, alcohol mediante, todo mejoró. Con 20 nos fuimos a Lloret de Mar. Ya talluditos, adolescentes tardíos, visitamos Argentina y Escocia. Ni contando los dedos de todos los que meten sus manos en las cajas, tendríamos suficiente para enumerar nuestros infinitos viajes a Galicia. Pues bien, nunca, nunca jamás, se nos ocurrió hacer un disco sobre alguno de ellos. Desde ayer ando absolutamente prendado con la compulsiva audición de Viaje a Roma, una absoluta maravilla de más de una hora de duración realizada por cinco chavales de Bilbao, Miguel, Carlos, Lucas, Guillermo y, por supuesto, Mario y su voz singular. Son Galerna y, creo que sin saberlo, han hecho una obra mayúscula.

Guilherme Zapata

La canción de las 18:27. Porque sé que no, pero ayer, a ratos, pensé que el viento tiraría mi casa. “¿Qué es el viento?” preguntábamos, inocentes, los que hicimos BUP. “Las orejas de XXXX en movimiento”, contestábamos, más incautos aún, los que un día cursamos COU, sin saber muy bien quién era ese tipo con tantas equis. En Galicia hace mucho viento. Allí, quizá por eso, se mueve algo, musicalmente hablando digo, que de lo otro, más bien poco. Lo nuevo de Guilherme Zapata, conocido por aquí por su paso por Biffanah, es puro movimiento. Por el viento, o por lo que sea.

Ashleys

La canción de las 14:32. Pero ¿qué nos estás diciendo? ¿Que no sabes qué era La banda del patio? Y yo, más desarmado que cautivo, niego la mayor. También la menor y la del medio. Pasé la mañana del viernes trabajando en compañía de dos de los más jóvenes de mis talentosos colegas de curro. Me abren los ojos. Y, de cuando en vez, me regalan música. Hoy la de las Ashleys, cuatro crías madrileñas, Marta, María, Carmen y Mónica, que sí veían la serie.

Niños bravos

La canción de las 15:37. Mi madre me cantaba canciones de Nino Bravo incluso antes de que yo naciera. El portentoso valenciano murió un mes de abril y yo aparecí por aquí pocos días después. Una noche de farra, muchos años más tarde, mis amigos y yo escuchamos una versión del mítico Un beso y una flor, que hablaba del maltrecho cerebro de un pucelano. Si aquella noche se nos hubiera ocurrido hacer un grupo, lo hubiéramos bautizado Niños bravos. Pero ya no éramos niños y bravos nunca fuimos. Mansos, si acaso. Los estupendos Bearoid y St. Woods, profusamente ponderados ya en este modesto blog de músicas e ilusiones, se han unido con Rita, de Tiburona, y Miki, de Jack Bisonte, para hacernos la vida mejor. Lo empiezan a lograr.

Salvar Doñana

La canción de las 14:56. Teniendo, como tengo, a los Califato 3/4 en la parte alta de mi particular santoral musical, me apena saber que varios de sus componentes han dejado la banda. Ahora bien, si, como Curro Morales y Rosana Pappalardo, lo han hecho para seguir haciendo música, no está mal del todo. Ellos conforman Salvar Doñana y este Amanecer, mitad punk, un cuarto flamenco y otro bakala, es su estupendísima carta de presentación.

Bigott

La canción de las 15:19. La última vez que escuché a Bigott yo estaba casado. Si la última vez que escuché a Bigott, me hubieran dicho que, más de una década después, yo viviría solo y lejos de casa, no me lo habría creído. En absoluto. Ahora, cada vez mi casa es esta más que aquella y MI sofá que me lo toquen poco. Ahora, para colmo de bienes, vuelvo a escuchar al tipo de Zaragoza que más se parece a El Gran Lebowski. Bigott regresa, aunque sea a ninguna parte.

TWIN

La canción de las 14:27. A mi hermano gemelo, que lo tengo, de distinta madre y de diferente padre, eso sí, pero lo tengo; no sé yo si lo nuevo de Twin le gustará. A mí, bastante, la verdad. Juraría que detrás de este regalazo musical de hoy, lunes raro, de febrero, con sol y sin frío, se encuentra Ana López, valenciana residente en Barcelona. “Híbrido perfecto entre el baile, el pop e introspección”, dicen los que conocen su estilo desde hace tiempo. A los recién llegados, nos parece que no van mal encaminados.