María Rodés y La Bien Querida

La canción de las 18:03. Adoro la música de María Rodés y, ahora que no me oye, creo que más cosas también. Después de acompañar al guitarrista, productor, expareja y padre de la hija de La Bien Querida, el gran David Rodríguez, en aquello medio country que tan bonito les quedó, ahora Rodés hace lo propio con la auténtica musa de este blog en un entrañable parque medio electrónico, que, claro, también me gusta.

Nadadora

La canción de las 14:10. Lo mejor de casarse es divorciarse, bromeo de cuando en vez. La nueva versión sería que lo mejor de separarse es volverse a juntar. En febrero de 2013, cuando este modestísimo blog de música e ilusiones era solo un bebé (yo diría que niña), compartí aquel desgarrador ‘Una nueva vida’, epitafio musical de los gallegos Nadadora. Hoy, tanto tiempo después, varias vidas más tarde, SaraGonzaloEduDaniel Montxo están de vuelta y la cría y yo, mucho más contentos.

Santiago Isla

La canción de las 13:57. Probablemente me haya cruzado más de una vez con Santiago Isla por la calle. Tenemos más bien poco en común, pero por donde (creo) él vive, yo (creo) trabajaba. Hijo de su padre, ya pasó por aquí hace años con los Chelsea Boots y el año pasado se estrenó en solitario con un disco, Brutalismo lo llamó, bien chulo. Para colmo de bienes, hablan de él como afamado escritor. Lo tiene todo.

Lontras

La canción de las 13:52. Llego a donde llego por lo que llego. Me gusta pensar que hoy estaba buscando, sin saberlo, por supuesto, el nombre de persona más extraño que escuchara a lo largo de este miércoles luminoso fuera y nublado dentro. Y que encontré a un tal Sunil López. Es maravilloso ¿o no? Sunil y Zalo Rodríguez (otro nombrazo, no me digáis que no) acompañan al gran Juan Arca en el trío Lontras, que en gallego significa nutrias. Como es costumbre, todo cuadra.

Very Magenta

La canción de las 15:02. En mi nueva vida recién comenzaba, aún no sé de qué color veo las cosas. El cielo azul de un otoño que comienza cuando el calendario lo ordena contrasta con el gris sombrío del temprano anochecer. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué los colores se llaman como se llaman? Yo, ahora mismo, por primera vez. Y no puedo parar. Que si el azul por una cosa, que si el marrón por otra. ¿Y el magenta? Pues por la sangre derramada en la batalla del mismo nombre. Aprender lo no sabido. No hay más. Pablo y Miguel, guitarra, bajo y voces son Very Magenta. Aunque no lo sepas, hacen todo por ti. Como yo.

Komodo García

La canción de las 16:10. Pensamientos agolpados en mi dolida cabeza. Amante como soy de los gentilicios, me sorprende uno de buena tarde: marratxinero. Al no saber, busco. Marratxí, junto a Palma de Mallorca. En cambio, y raro es es en mí, prefiero no saber por qué Álvaro, Bernat, Pablo y Aleix se hacen llamar Komodo García, pero gracia, me hace un rato. Los cuatro quieren construir septiembre y yo, caídas aparte, no puedo estar más de acuerdo.

Lucila

La canción de las 14:24. Ayer puse cara a dos personas con las que llevaba tiempo escribiéndome. Hombre y mujer. Una tras de otro, moto de por medio. Mi timidez de años ha, me lo hubiera puesto difícil. Ahora, no. Dos buenas conversaciones. Estuve más de una hora con cada una de ellas. Lucila es de Alicante y canta ‘one hour’ muy elegante, si es que cantar elegante no tiene algo de poético oxímoron.

Montefurado

La canción de las 14:04. Si Óscar Avendaño dice que este es uno de los mejores discos del año, habrá que escucharlo. Si, antes de hacerlo, leo que lo produce el mítico Hendrik Röver, me pueden las prisas. Discazo, amics, el de los asturianos Montefurado, con Marcos Montoto al frente. Rock de toda la vida de dios. “Más cerca de Neil Young que de Tom Petty“, dice el sabio de Avendaño. “Más cerca de papá que de mamá”, añado yo.

Vreno Yg

La canción de las 13:38. Ser moderno me sale de natural. A diferencia del resto, no disimulo. Es más, presumo de ello en este blog de música e ilusiones siempre que me dejo. Pablo Anglada, de Zaragoza, estudiante de Psicología en Madrid, domina el autotune como pocos. En general, no me gusta, pero Vreno Yg consigue que yo también me pregunte para qué me escribes (si luego no me dices nada); eso sí, con todas las letras.

Código vinagrio

La canción de las 19:08. Admiro, y envidio, qué coño, a aquellas personas que saben hacer lo que a mí más me emociona: músicos/as, escritores/as y jugadores, hay muy pocas mujeres, de snooker. Y no sé muy bien si por ese orden. El caso es que uno de mis compañeros del curso de escritura en el que me desfogo los viernes que no hace calor, me presenta a unos amigos suyos que hacen música. De partida, sé que tienen gracia, porque llamarse a estas alturas Código vinagrio no está al alcance de cualquiera. No me llamó quién me tuviera que llamar por los caminos del rock con ínfulas, pero ya solo componer y subirse a un escenario a defender lo ensayado, merece todos mis respetos.