La canción de las 13:33. Si me diera por escribir un diario, que no, el día de hoy lo resumiría con tres palabras: encendí la calefacción. Añadiría, entre paréntesis, poco. Nimiedades como vi llover, comí sopa, soñé con muertos o trabajé como si me fuera la vida en ello, sobrarían ante el titular de cabecera. Y, ya con calor artificial, elegí música para regalar. Conocí a Chloé Bird cuando tenía una voz maravillosa y componía sus cosas al piano. Años después, mantiene su extraordinaria fuerza vocal y, a su manera, se ha desmelenado. Como todo lo que sale de tierra santa, Cáceres para más señas, un amor.
Mes: PMñ2025 f33162025-10-29T13:33:16+01:00pmmiércoles
amaramar
La canción de las 13:57. Unos (yo) poco y otros (él) tanto. El catalán Enric Pellicer encontró inspiración en uno de los lugares de mi vida, las gallegas dunas de Corrubedo, y desde allí no le valió con un brillantísimo proyecto musical en solitario, Belish se llama y es más que notable, sino que se unió a Roi, Darío y Júlia para formar amaramar. Este ‘El mar‘, referencia incluida a los imprescindibles Carolina Durante, habla de un tipo en plena forma artística. Seguidle conmigo.
David Cerrejón y Hertzainak
La canción de las 13:02. Tuve yo un sábado regulero, que acabó peor. Me salvó el cine, el mejor cine imaginable, un auténtico peliculón, una maravilla de escritura, una manera increíble de rodar, un cuerpo actoral magnífico, ni un reproche, más allá de que lo primero que suene sea el espantoso ‘Quédate’ del otro Quevedo. La película es ‘Los domingos’ y es un monumento a la emoción. Y la partitura, firmada por David Cerrejón, madre de Dios. Una obra que incluye el Into my arms, de Nick Cave and The Bad Seeds, ya lo dice todo, pero es que el asunto termina, allí donde la congoja me impide levantarme de la butaca, con una versión exquisita de Aitormena, en castellano, Confesión, de los míticos Hertzainak. Que sigan hablando los del cine español, que me lo dejen todo para mí.
Xenro
La canción de las 13:35. Últimamente, por lo que sea, cuento mucho lo que hago y no sé muy bien cómo explicarlo. Pensar y escribir, digo a veces. Buscar y contar, prefiero. Sabiendo que suena más a deseo que a algo que me dé de comer, hoy busqué. Un ratito, no os creáis. Y, claro, encontré. Luis Alberto Hortas es un gallego que un buen día formó un grupo llamado Xenro (yerno, en román y, sobre todo, en paladino). De su exigua pero molona producción, hoy me quedo con este Versos, lo más parecido que jamás encontraré a aquel adorable primer Xoel López de Deluxe.
Estaba pensando
La canción de las 18:10. Tuve un jefe del que aprendimos muchas de las cosas que aún seguimos sabiendo; ninguna, afortunadamente, relacionada con la forma de ser. Recuerdo la primera vez que empleé la muletilla “estaba pensando“. Su contestación fue: “No te pagamos por pensar“. Eran otros tiempos. Carlos y Carmen decidieron llamarse Estaba pensando para cantar y, en compañía de Salmonetes Enfadados (otro nombrazo), acaban de sacar este estupendo ‘Nunca más saldré a fumar sin cerrar la puerta‘. Por cierto, aquel jefe, cómo no, fumaba.
.bd.
La canción de las 16:42. Volvió la añorada lluvia y se hicieron presentes las nubes al otro lado del cristal. Se fue el sol, pero solo en mi ventana. La luz me llegó, como acostumbra, en forma de música. Este ‘Hemos roto los espejos’ es de lo más bonito que he escuchado en los últimos meses. Los .bd. (léase, como su propio nombre indica: punto b d punto) son la inesperada sorpresa de octubre, la luz antes del apagón, un par de horas más en mi espíritu. ‘He venido de muy lejos, solo para pedirte perdón‘, canta Marta. Pues eso.
Bendita calamidad
La canción de las 14:04. Si tuviera que escribir yo sobre las discapacidades que padezco, ni siquiera la infinitud de Internet sería el límite. Fátima Fuster ve regular a causa de una retinosis pigmentaria, pero todo lo demás, al menos lo que sé yo, lo hace estupendamente bien. Bajo la original y nada contradictoria denominación de Bendita calamidad, esta joven alicantina canta de manera brillante, pero es que también hace dibujos todas sus canciones, es especialista en violín barroco, forma parte de un grupo de cámara y, aunque podría hacer lo contrario, decido aquí parar y así hacer valer mi capacidad de resumir. Pocas cosas, ya veis, tan relativas, como las capacidades. Mientras no me quitan la de disfrutar con la música, yo, contento.
Lero
La canción de las 14:15. A falta de reyes decentes, el extremeño Lero es el rey de la montaña. Monárquico soy.
Silvio
La canción de las 13:52. Llamarte Silvio y hacer música no parece demasiado sencillo. Los más viejos del lugar te pueden confundir con el genio del rock sevillano o con el de la trova cubana. Silvio Álvarez es de Reus y en esta preciosa Infinita primavera mezcla el catalán con el castellano. Para sorpresa de nadie, que dicen ahora los guays, me gusta más la primera parte que la contratante, dentro, en todo caso, de una línea mucho más que notable. Escuchad y me decís.
Marcos Nadie y RAMEN
La canción de las 14:09. Si una mujer muy rica me mantuviera, me gustaría que me invitara al teatro un día de cada tres. Ahora, me pasa, sin mujer rica, pero con amigos de la vida toda. Anoche disfruté, cual cerdo en charca, con un texto monumental, excelente, llevado al escenario por seis intérpretes en estado de gracia. Uno de ellos, se limitaba, es un decir, claro, a ilustrar musicalmente el asunto. Su nombre, Marcos Nadie. Generalmente, al buscar, se encuentra. Este estupendo ‘Hazme un mapa‘, en compañía de RAMEN, es solo un ejemplo. La otra maravilla, la teatral, es ‘Pródigo‘. Vedla.
