La Bien Querida

La canción de las 14:12. Regreso a La Bien Querida como quien vuelve a casa, a una de esas que jamás ha habitado, pero en la que sabe que siempre hace calorcito del bueno. Ella fue, hace mil años ya, responsable directa del felizmente inacabado idilio que mantengo con la buenísima música que por aquí se hace. Aún haciéndome a su nuevo disco, escucho este Bar Dixie, retozo comodísimo en esa producción de David Rodríguez en la que no paro de recordar a The Police, y me reconozco en sus letras, su tono, sus rimas sencillas y, sobre todo, su amor por el amor. ¿Acaso hay algo más?

Hungry Butterfly

La canción de las 14:18. Os juro que hoy iba a ser el día. Ese en el que, agotado de buscar, no encontrara nada a la altura de mi legión de seguidores y, especialmente, de seguidoras. Sin embargo, ya en la prórroga me he encontrado con Armando y Paloma quienes, desde Málaga y llamándose Hungry Butterfly, me prestaron el cuchillo que, justo, estaba buscando.

Detergente líquido

La canción de las 14:08. El pasado enero compré la que promete ser mi segunda camiseta preferida. Fue en Londres, a donde me llevó, sí amics, el mágico snooker. El imperial Ronnie O’Sullivan, de apodo The Rocket, estampado en una prenda que, en cuanto deje de llover, me comprometo a enseñar. Sin embargo, mi camiseta favorita, claro, es y seguirá siendo la de Detergente Líquido, esa que adquirí hace un par de veranos en Olivenza y que me acompaña en cualquier tipo de sarao molón. Los de Chiclana son, por supuesto, uno de mis grupos de cabecera. Las letras de Alberto Rodway son, las más de las veces, imprescindibles, y la voz de Laura Arias, para qué contaros. Su último disco se titula “Si en verano estamos solos” (con la insuperable coda “ya verás noviembre“) y en él hay hasta espacio para el funky bailable, como en este irresistible El puente imposible.

La chica esta

La canción de las 14:05. Tropiezo con las canciones y lo hago más de una vez, no como me ocurre con las piedras. Hace cinco minutos de reloj me topé con Sandra Martínez y, exagerado que es uno, me parece que la chica esta tiene una voz ciertamente estupenda. ¿Dónde está Sandra? se pregunta reflexionando. Insisto, me tropiezo con las canciones; a veces, incluso, me buscan a mí. Y me encuentran, claro que me encuentran.

Fônal

La canción de las 19:35. Ataco más tarde de lo acostumbrado. Soy de rutinas, pero no tanto. Recorrí en horas 24 lo más profundo de tierra santa; creí estar en Asturias, por lo verde; pensé que transitaba por las Arribes salmantinas, por los pantanos, pero no; Extremadura empapada, más espectacular aún que de costumbre. Recién llegado a casa, lo nuevo de Alfonso e Inma, más extremeños que la rotonda más grande del mundo, esa misma que transité anoche. Fônal dicen que les defraudaste. Tú sabrás.

Delafé y las flores azules

La canción de las 14:20. Mi fe en el amor es, como cantaba el gran Abel Hernández,quebradiza y transparente“. Después de años de larguísimo silencio, Oscar D’aniello ha tenido la maravillosa idea de plasmar en un disco continuado de 30 minutos la carta de amor que le escribió en su día a su hijo, Luca, que hoy, con cuatro años de edad, es el autor de la portada. Y, por extraño que pueda parecer, esa no fue la mejor idea del cantante catalán. Helena Miquel es la mejor de todas.