25 de agosto. Viva Belgrado

La canción de las 19:33. Hace siglos que no comparto música. A veces dos semanas se hacen más largas que cien años, básicamente porque lo segundo nunca lo hemos experimentado. En este tiempo han sido asesinados muchos inocentes en el mundo, pero la proximidad nos ha hecho llorar sólo a los nuestros. Somos globales para todo, menos para eso. Un tipo llamado El Cordobés nos mete miedo y nosotros nos reímos de él. Somos únicos, aunque quizá sean los nervios del miedo. Sin, por supuesto, ninguna relación, Viva Belgrado llegan desde Córdoba y me llegan, y mucho, con este “Por la mañana, temprano”, con su coma y todo. Ante la imposibilidad de disfrutar con demasiadas cosas, hacedlo con esto.
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10 de agosto. Estúpida Erikah

La canción de las 12:26. No sé quién sería Erikah ni si era tan estúpida como aquí cuentan. Lo que sí sé es que no solo yo regalo canciones, mas también lo hace mi hermano el pequeño. De las últimas que ha entregado me quedo con este vibrante “Els Angels ploren així”, cuyo título por fin puedo escribir en su original catalán después de que mi castellano corrector se empeñara en poner lo que yo no quería. Mi hermano el pequeño sólo comparte canciones que levanten el ánimo. Hace bien. Estudiaré seriamente la posibilidad de imitarle… también en esto. 

8 de agosto. Paula Valls

La canción de las 12:34. Resultó que me tomé tan en serio mis vacaciones que hasta dejé de regalar canciones. No me olvidé de la música, que eso no puedo, pero sí decidí apartarme de los premodernos medios cibernéticos para compartir lo bello. Rompo la estival costumbre al verme superado por una voz angelical, la de Paula Valls, que no tiene nada que ver con los queridos Valls que me rodean. Ella es catalana y su chorro de voz, universal.