21 de febrero. Las Dianas

La canción de las 14:19. Ninguna de las seis chicas que conforman Las Dianas llega a los 20 años. Tienen la frescura propia de la edad, o más bien, la frescura propia de las chicas que tienen frescura; que la edad para estas cosas tiene relativa importancia. Son de Granada y cantan que te quieren, aunque sea lejos y, si puede ser, muerto. Paquita la del Barrio, pero en joven y de aquí.

17 de febrero. Cupido

La canción de las 15:32. Algún día me costará una ruptura fraternal, pero qué le voy a hacer, me gustan los Cupido. Escuché, y escucho, “No sabes mentir” con fruición adolescente, lamenté la baja temporal de Pimp Flaco y me devolvieron, en tiempo y forma, el importe de la entrada que compré para verles. Solo meses después regresan y hoy mismo adquirí una nueva localidad para disfrutar de su música en directo. Vuelve esa imbatible combinación entre el hermano bueno de Kinder Malo y los canarios Solo Astra con “La pared”.

30 de enero. Rusowsky

La canción de las 15:17. Yo, en mi habitación estudiaba (poco), dormía (mucho) e incluso veía películas nocturnas a volumen poco audible. Ahora, hay chavalada que en su habitación hace música. Serán amigos de este Rusowsky gente como Mori, Confeti de Odio, Casero, Daniel Daniel, Choley y hasta el imprescindible Sen Senra. Lo llaman bedroompop y, a diferencia de lo otro, sí lo es.

23 de enero. Chavales

La canción de las 15:48. Desparpajo. Esa es la palabra. Daniel Rodríguez, mallorquín, ya ha aparecido por aquí con el reiterativo nombre de Daniel Daniel. Javier Paredes, extremeño de Mérida y, por fortuna, no se le conoce un proyecto anterior llamado Javier Javier. Ambos, Chavales, se estrenan con un grupo de los de hoy, de los de usar y no tirar. De los de mucho desparpajo y poca vergüenza. Canta a las plantas de la terraza. Yo, porque no sé cantar; si supiera le haría un himno a la mía.

14 de enero. La La Love You

La canción de las 16:11. Hay pistas que no conviene perder. Y yo me perdí la de este grupo de Parla llamado La La Love You. Hace cinco añitos, escuché mucho y bien aquel cachondísimo Laponia y ahora vuelven, en versión mejorada, para alegrarme la existencia. Yo, que soy bien mandado, comparto enseguida El Fin del Mundo para regocijo del prójimo. Aparece, además, Olaya de Axolotes Mexicanos, o sea que mucho mejor. Y sí, efectivamente, hay un momento de la canción en la que me acuerdo de aquel mágico Turnedo, de Iván Ferreiro, pero pelín acelerado. Brillante, en todo caso.

1 de enero. Nightnoise

La canción de las 20:48. El nuevo año no me cambió y compruebo que sigo siendo una persona poco tradicional. Comí las uvas porque vi a todos los de la mesa hacerlo y salí a celebrarlo porque hace años que ya no sale Sabrina en la tele. Por mí, que se acaben las tradiciones. Bueno, todas no. Me quedo con esta que indica que cada vez que empieza un año, este modesto blog de música e ilusiones se llena de belleza. Y siempre de la mano de los inmortales Nightnoise. Felicísimo año para todos.

26 de diciembre. Camellos

La canción de las 14:45. Yo ya no vivo allí, pero en mi antiguo barrio había camellos. Nunca los vi, pero por allí andaban. Yo ya tampoco vivo allí, pero mi padre sigue poniendo el belén en casa. En realidad, se lo ponen, pero la intención, esta más que ninguna otra, es lo que cuenta. El otro día vi a los camellos avanzar y, por un momento, sonreí. Hace un par de años flipé con el magnífico Siempre saludaba y ahora Camellos confirman todo lo buenísimo que apuntaban. Ahora dicen que el mejor agua del mundo está en Madrid. Por eso, entre otras cosas, me vine.

19 de diciembre. Campoamor

La canción de las 14:38. Pocos grupos más originales y rompedores hubo que Hola a Todo el Mundo. Una lástima que decidieran parar. Haría una lista infinita de cantantes y grupos que podrían haber tomado esa decisión, pero no, tuvieron que ser ellos. Lo bueno es que el talento nunca se pierde. Y el vocalista de aquel grupo, Ari Arjonilla, acaba de sacar un maravilloso EP instrumental con cuatro piezas plenas de belleza. A su proyecto lo ha llamado Campoamor y es una auténtica preciosidad.