Lucas Lera

La canción de las 14:11. Veo el número 4 en las previsiones de calor para los próximos días y me echo a temblar. Inconscientemente busco agua. Además de en la piscina y en la nevera, la encuentro en la música. Deja que llueva / deja llover / yo intentaré aprender, canta, y muy bien, el madrileño Lucas Lera, mi último, y muy feliz descubrimiento.

Johnny B. Zero

La canción de las 16:01. En épocas de festivales impersonales y de estadios casi repletos a precios más que prohibitivos, da gusto reencontrarse con el talento cercano. Había perdido la pista de los valencianos Johnny B. Zero, que por aquí pasaron hace ¡7! años. Y fue muy placentero saber que siguen en plena forma, sonando a banda buena y haciendo mejores canciones que ya son buenas en disco. En este recientísimo Be True Be Sexy suenan al mismísimo Prince, pero es que en otras nos sonaron al genial David Byrne y sus imprescindibles Talking Heads. Un reencuentro maravilloso en todo caso. Brindemos por más.

Borja Picó

La canción de las 18:55. Todo lo que rodea a mis amigos de Club del Río es pura bendición. Gracias a ellos, años ha que descubrí la maravillosa voz de la carabanchelera Ede, mucho antes de que Xoel López la eligiera para cantar con él. Siguiendo a Ede me encuentro ahora con Borja Picó, antiguo vocalista de Papawanda, y también habitual del círculo de los cluberos. Borja y Ede grabaron hace un par de años una maravilla llamada En el lodo, que ahora reeditan con mayor calidad e igual sentimiento. Una gozadera plena.

Jaguayano

La canción de las 15:29. Dícese del natural de Jaguai. Yo también pensaba que el ukelele había pasado a mejor vida, pero el cántabro Pablo Gómez se encarga de llevarme la contraria. Eso sí, lo hace a base de ritmazo, reminiscencias del grandérrimo Paul Simon y quintales de buen rollo que, a pesar de mi tendencia vinagre, nunca vienen mal.

Fundación Francisco Frankenstein

La canción de las 15:49. Esta tarde me acercaré al Retiro, que me han dicho que hay libros. Lo haré antes de que a alguien le dé por quemarlos. Si hubiera ido ayer, me podría haber encontrado por allí al mismísimo Mick Jagger. Me pasa y me da un parraque. Ya vi a los Rolling un par de veces en sus años mozos, 60 o así tenían, y no lo olvidaré fácilmente. En su homenaje, busco rock patrio y felizmente encuentro a unos mallorquines, David, Steve, Tere y Gato, que, además de un nombre difícilmente mejorable, recetan guitarreos con mucha clase.

Luismi Partera

La canción de las 14:04. Reconozco que tengo un poco abandonado a los artesanos de la música, esos idealistas que tan bien me hicieron hace tiempo con recetas basadas en voces y guitarras plenas de sensibilidad y talento. Regreso a la bendita senda al encontrarme por el camino a Luismi Partera, gaditano, no sé si de Cai, de Cai-Cai, o de Cai-Cai-Cai, pero residente en Madrid, que suena a auténtica gloria. Aquí, con el gran Pedro Pastor, cantando al Camino y, por tanto, cerrando el círculo mágico.

Jordi Sapena

La canción de las 14:42. Como buen viernes que es, os dejo deberes para el fin de semana. En realidad, solo son dos. En algún momento, bien sábado, bien domingo, convertíos en plantas de interior. No es tan complicado, si lo pensáis bien. Cuando lo hayáis conseguido, poneos el disco que acaba de estrenar Jordi Sapena, el músico valenciano al que por aquí conocemos de Capricornio Uno y algunas buenas cosas más. Salve Monstera es, eso dice él, una obra musical para ser escuchada por plantas de interior. Yo, me lo he creído. Por cierto, si no está cogido, me pido el ficus.

Julia Nar

La canción de las 15:46. Me sucede muchas veces, más de las que parece. Cuando ya estoy a punto de darme por vencido, cuando pienso que hoy no regalaré canción alguna, surge la magia y, sin llamar a la puerta, aparece. Hoy, cuando ya no la esperaba, tocó el timbre la tinerfeña Julia Nar y su más que interesante propuesta electrónica acompañada por Khotton Palm. Dicen que son colegas. Decidí abrirles.

La Ludwig Band

La canción de las 15:33. Hace meses que no comparto música en catalán y, sin yo saberlo, se me ha hecho larga la espera. Vuelvo por allí como aquel aventurero que no deja de dejarse sorprender. Y llego a Espolla, un pequeño lugar en el Alt Empordá, donde hay toneladas de humor y arrobas de talento. Sin lo primero, sería complicado recordar al gran Beethoven cuando de bautizar tu grupo se trata. Sin lo segundo, eres incapaz de hacer algo parecido a este fantástico El racó del romaní. Quim Carandell parece estar en el centro de todo. Buen tío, entonces.