La canción de las 13:47. Contaré, para variar, un sucedido: nunca había pasado tanto tiempo sin volver a la que durante décadas fue mi casa. Fue este verano. Entré en uno de mis bares de confianza. En el barrio, claro. Llevaba mi camiseta de Egon Soda y, tras la barra, una cría, no más de 25 calculé, se fijó en ella y me hizo el típico gesto de aprobación solidaria. Al pedir la cuenta, exigua para más señas, ella pronunció la palabra mágica: Escápula, y volví, claro, a confiar en las mujeres jóvenes de mi ciudad natal. Todo esto para decir que, gracias al enorme Ricky Falkner, acabó de descubrir a un grupazo de aquí al lado. Mendoza se llaman. Tienen miedo, cantan. Yo, también, pero solo a ratos.
Autor: admin
Dame área
La canción de las 14:31. Después de dar por iniciada mi nueva vida, inauguro hoy mi particular curso escolar. Y, después de seguir aprendiendo a escribir, por mucho que penséis que ya sé, me enfrentaré al aquelarre tecno que proponen Víctor y Silvia. Que quien sea, me pille confesado.
Srta. Trueno Negro
La canción de las 16:23. Afortunadamente, Natalia Drago no llegó a España desde su Argentina natal por mar. Por suerte, además, es blanca de piel. Ahora que infames democracias asaltan aguas internacionales como si suyas fueran; en tiempos en los que el migrante es, por su color, un delincuente, ni potencial, ni leches; aquí estamos contentos de que Srta. Trueno Negro esté entre nosotros. Llegó con la pandemia, como buena señorita que es, acabó conociendo a un señor, Chinarro para más señas, y ya no se quiso volver. No me extraña.
Rita Ojanguren
La canción de las 14:22. Escribo de lo recuerdo y, a veces, no recuerdo ni lo que escribo. Hoy, por ejemplo. Parece mentira lo que marcan los apellidos de la infancia. Yo tenía una compañera de clase, Marta, que se apellidaba Ojanguren. Más tarde, pero también antes de ayer, hice buena amistad con su padre, Antonio, el bigotudo profesor. No hace tanto que acostumbraba a regalar flores. Ahora, quizá algo más mustio, tropiezo con la brillante asturiana Rita Ojanguren y todas estas flores.
María Rodés y La Bien Querida
La canción de las 18:03. Adoro la música de María Rodés y, ahora que no me oye, creo que más cosas también. Después de acompañar al guitarrista, productor, expareja y padre de la hija de La Bien Querida, el gran David Rodríguez, en aquello medio country que tan bonito les quedó, ahora Rodés hace lo propio con la auténtica musa de este blog en un entrañable parque medio electrónico, que, claro, también me gusta.
Nadadora
La canción de las 14:10. Lo mejor de casarse es divorciarse, bromeo de cuando en vez. La nueva versión sería que lo mejor de separarse es volverse a juntar. En febrero de 2013, cuando este modestísimo blog de música e ilusiones era solo un bebé (yo diría que niña), compartí aquel desgarrador ‘Una nueva vida’, epitafio musical de los gallegos Nadadora. Hoy, tanto tiempo después, varias vidas más tarde, Sara, Gonzalo, Edu, Daniel y Montxo están de vuelta y la cría y yo, mucho más contentos.
Santiago Isla
La canción de las 13:57. Probablemente me haya cruzado más de una vez con Santiago Isla por la calle. Tenemos más bien poco en común, pero por donde (creo) él vive, yo (creo) trabajaba. Hijo de su padre, ya pasó por aquí hace años con los Chelsea Boots y el año pasado se estrenó en solitario con un disco, Brutalismo lo llamó, bien chulo. Para colmo de bienes, hablan de él como afamado escritor. Lo tiene todo.
Lontras
La canción de las 13:52. Llego a donde llego por lo que llego. Me gusta pensar que hoy estaba buscando, sin saberlo, por supuesto, el nombre de persona más extraño que escuchara a lo largo de este miércoles luminoso fuera y nublado dentro. Y que encontré a un tal Sunil López. Es maravilloso ¿o no? Sunil y Zalo Rodríguez (otro nombrazo, no me digáis que no) acompañan al gran Juan Arca en el trío Lontras, que en gallego significa nutrias. Como es costumbre, todo cuadra.
Very Magenta
La canción de las 15:02. En mi nueva vida recién comenzaba, aún no sé de qué color veo las cosas. El cielo azul de un otoño que comienza cuando el calendario lo ordena contrasta con el gris sombrío del temprano anochecer. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué los colores se llaman como se llaman? Yo, ahora mismo, por primera vez. Y no puedo parar. Que si el azul por una cosa, que si el marrón por otra. ¿Y el magenta? Pues por la sangre derramada en la batalla del mismo nombre. Aprender lo no sabido. No hay más. Pablo y Miguel, guitarra, bajo y voces son Very Magenta. Aunque no lo sepas, hacen todo por ti. Como yo.
Komodo García
La canción de las 16:10. Pensamientos agolpados en mi dolida cabeza. Amante como soy de los gentilicios, me sorprende uno de buena tarde: marratxinero. Al no saber, busco. Marratxí, junto a Palma de Mallorca. En cambio, y raro es es en mí, prefiero no saber por qué Álvaro, Bernat, Pablo y Aleix se hacen llamar Komodo García, pero gracia, me hace un rato. Los cuatro quieren construir septiembre y yo, caídas aparte, no puedo estar más de acuerdo.
