Duele

La canción de las 18:02. Me gusta silbar. Si no lo hago, puedo estar triste o contento, pero si silbo, es seguro que me encuentro bien. Me refiero a entonar, no a eso de llamar a alguien sin dar voces, que para eso no sirvo. A menudo, silbo en los ascensores. Antes de contestar, educadamente, con un “cerrando heridas” a aquella vocecilla que siempre me dice eso otro de “abriendo puertas”, yo ya he estado silbando un rato. Dicen que en La Gomera también silban. Los tinerfeños Duele, vitamínicos y poderosos, seguro que lo saben.

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