Punkteras rosas

La canción de las 14:05. El indie, como bien sabéis, son los padres. Sobre todo, los que ya no existen. Algo que funcionó un día, concretamente un buen día, y que allí mismo debió morir. Pasé parte de la noche del sábado viendo indie del fetén, auténtico underground musical, un submundo de creatividad, acoples, talento y desvergüenza, del que, por ejemplo, formaron parte, las Punkteras rosas. Ellas hacen canciones de un minuto y cinco segundos porque, aseguran “uno cero cuatro es demasiado conservador, casi fascista, y uno cero seis deriva progresista o socialdemocracia” (sic). Esta, dedicada a Rigoberta Bandini, sin ir mucho más lejos y tampoco quedándose demasiado cerca.

La Maravillosa Orquesta del Alcohol + Repion

La canción de las 14:34. Como el pepino, me repito. Nunca me volvió loco la música de la Maravillosa Orquesta del Alcohol, por más que la desgarrada voz de David Ruiz sea, a ratos, sublime, pero los burgaleses de la M.O.D.A. son gentes de principios y eso, en tiempos de finales, no es nada sencillo. Admirable su paciencia con los ladrones de la ticketera que los dejaron en la ruina, más aún su renuncia a actuar en festivales sufragados por el mismísimo mal. Hoy estrenan este No te necesito para ser feliz con las hermanas de Repion, la auténtica sensación de la temporada. Por cierto, a la pregunta de si yo te necesito, la respuesta de moda es decir que no.

Rada Mancy

La canción de las 14:57. Si en el deporte no se puede protestar, el deporte no es vida, no existe. Hasta aquí mi aportación al temarro. A lo que voy. Embobado quedé con la voz de Claudia Blasoni, venezolana afincada desde hace años en Zaragoza. Bajo el nombre de Rada Mancy, canta a la rutina. Si en la vida no hay rutina, ni es vida ni es nada.

Justicia para el reparto de una flauta

La canción de las 14:59. Lo más extraño es, a veces, lo mejor. Especialista en nombres estrambóticos de proyectos musicales como soy, caigo rendido a la entrega de hoy: Justicia para el reparto de una flauta. El surrealista asunto continua con la canción, dedicada a las verduras. Sí, sí, así como suena. El broche es que detrás de esas estupendas voces femeninas que se escuchan está un tal Rafael Ruiz, autor de un ensayo con el mismo maravilloso título en el que habla de ética y filosofía. Todo muy normal.