La canción de las 18:17. He visto a muy poca gente beber vino con la clase con la que lo hace el amigo asturiano Alfredo González. Y lo he visto cerca. Y cantar, que también, ni te cuento. Se ha liberado de su nombre propio en esta nueva aventura musical y ha optado por SÓLO, así, en mayúsculas y con nuestra entrañable tilde perdida. Porque, decidme, ¿qué coños pasa si un hombre, solo (sin compañía) pide un café solo (sin leche), solo (vamos, que no quiere más)? ¿Cómo los diferenciamos, eh, listillos de la RAE? El mejor amigo del gigante Fabián se acaba de marcar un temazo magnífico, con esa base electrónica molona con la que nunca me lo hubiera imaginado. SÓLO hay que seguir confiando en el talento de la gente que lo tiene por arrobas. Brindo, con vino, claro, por ello.
