La canción de las 14:03. Estuve en una boda de las de antes hecha ahora. Hacía décadas que no escuchaba aquello de que la nueva esposa tenía deberes y el novísimo marido, una MISIÓN. En mi cabeza sonó así, en épicas mayúsculas. Reaccioné cagándome en todo, en respetuoso silencio, eso sí, pero me espeluznó volver a oírlo ahora que tanto sé. Disfruté viendo a la gente hacerlo. Egoísta como soy, me gusta creerme lo que acabo de escribir. Lo hago. También lo paso bien, lo sabéis, pinchando en el nombre de una artista desconocida; luego ya va todo seguido, escuchar, sonreír y compartir. Nina Raku es joven y malagueña. Su propuesta es arrebatadora. Y sin deberes.
