La canción de las 15:56. Nunca supe a dónde iban aquellas cien gaviotas. Fui de Duncan Dhu un poco menos que lo justo, pero he de reconocer que me gusta ver a Mikel Erentxun conectarse con algunos de los mejores y más distinguidos músicos del momento. Disfruté hace unos meses cuando acompañó al grandérrimo Stanich en su exhibición comunal y turgente de La Riviera y ahora hago lo mismo escuchando sus nuevas canciones, en las que se ha rodeado de lo mejorcito: Víctor y Julia, de los Rufus T. Firefly y los componentes de Reme. Con alforjas así, yo también me apunto a viajar.
