La canción de las 13:54. No solo es música clásica esa en la que estamos pensando. También lo es esa otra, guitarra y voz, que suena, preciosa, a otros tiempos. Dejada atrás la época en la que lideraba Faneka, Inés de Lis demuestra, ahora en solitario, que nada hay como el talento desmesurado.
