GYOZA

La canción de las 20:14. Llegué a GYOZA porque tenía hambre y echaba de menos mi japonés de confianza. Ahora ya las hay en casi todos los supermercados, incluido el que, para regocijo propio, acaban de abrir enfrente de mi casa, pero no es lo mismo. Ahí hay un niño (yo), que dice ¡ay!, cuánto echo de menos el Ai (mi restaurante favorito), se me ocurrió decir un día. Para despistados, las gyozas son las riquísimas empanadillas japonesas. Llegué a GYOZA, ya digo, por hambre, y me quedé porque me parecía estar escuchando al mismísimo Eddie Vedder. Comparaciones, odiosas o no, aparte, mola escuchar a este cuarteto barcelonés.

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