La canción de las 15:43. Pasaba y repasaba por un grupo llamado Dharmacide, pero nunca me decidía a pinchar. Juraría que un día llegué a llamar a su puerta, pero nadie me abrió. Imagino que, ignorante, les tomaría por el último grupo con ínfulas procedente de la siempre burbujeante escena musical de Colchester. Este mediodía, vi la puerta entreabierta y, sin preguntar por nadie, entré. Cinco chavales, René, Salvi, Hoppi, Conrado y Pedro, haciendo muy buena música desde Madrid. Las apariencias, ya. Los prejuicios, tal.
