8 de julio. Manel

La canción de las 11:50. Sí, sí, otra vez Manel. ¿Y qué? Lo bueno, si mucho, dos mil o tres mil veces bueno. Y ¿por qué otra vez? Porque los volví a ver, porque me vi de nuevo cantando a voces letras en un idioma que no entiendo. ¿Puede haber algo más bello? Seguro que no. Emoción a raudales, vellos de punta, goce sublime como solo la música puede ofrecer, toneladas de sensibilidad con todo el sentido del mundo, notar que el aquí y el ahora es mucho mejor que el allí y el después. Son Manel y no es uno, sino cuatrino. Probablemente, lo mejor que se puede escuchar a esta hora de la mañana y a aquella otra de la tarde, porque a esa, como este sábado, de la noche, no tienen rival ninguno. Contando los días para sentir lo mismo, o mejor, de nuevo.

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