La canción de las 12:35. Lagrimones por la parte derecha de mi rostro, riachuelo por el flanco izquierdo al recordar este disco injustamente olvidado en la tercera balda de mi estantería musical. Perdí la pista por completo de esta fantástica inglesita de nombre Kate Rusby. Comprobado el error, me haré detective y la seguiré hasta donde haga falta. Todo sea por carnes de gallina y vellos de punta.
