La canción de las 14:42. Llevaba años buscándolo y hoy, viernes de anticipo de otoño, lo he encontrado. Comparto una canción de un grupo, Terror Milk, con 0 oyentes mensuales en Spotify (sic). En la indignación ya os llevo yo ventaja. Este onomatopéyico Bang! Bang! Pum! cumple, casi a la perfección, todos los prescindibles requisitos para aparecer en este blog de música e ilusiones. Es buena, diferente, hecha aquí cerca, no la conoce casi nadie y es bastante injusto que esto suceda. Disfrutadla.
Autor: admin
Sistema nervioso
La canción de las 14:15. Si se promete, se cumple. Yo no lo hago siempre, pero los chicos de Sistema nervioso sí. Y con creces. Ya me gustó, mucho, su debut y esta Yinkana murciana mucho más todavía.
Anselmos
La canción de las 15:06. Como no podía ser de otra manera, ninguno de los dos componentes de Anselmos recibe semejante nombre, viejuno a más no poder. Enrique y Fernando se hacen la pregunta del millón: ¿Y si te beso qué dirán? Admito respuestas y lamento, dolido, la ausencia de una coma que no haría mal a nadie.
Meeky
La canción de las 15:08. Utilizo este modesto blog de música e ilusiones con fines de todo tipo, espurios incluidos. El de hoy no es más que un llamamiento. Por favor, Adri y Dani no os calléis y seguid haciendo canciones. Ellos son Meeky, los acabo de descubrir con algo de lo que sacaron el año pasado y me gustan bastante. Cuando vi ese nombre en el buscador tenía escasa confianza en lo que me iba a encontrar. Luego ya no.
Mario Vidal y Pedraxe
La canción de las 15:10. Con la de años que llevo compartiendo canciones, la de este lunes de verano tardío es de las más extrañas. Pero tiene el encanto suficiente para estar solo en este blog, mientras en otros se maravillan sin límite ante la última ocurrencia bogotana. Sé bastante poco de Mario Vidal y algo más de Pedraxe, pero qué más da. El son de la cantina ya está aquí y es lo único que cuenta.
Karavana
La canción de las 14:27. A falta de hijos, tengo unos sobrinos y una sobrina que no me los merezco. Pasé con Paula las horas previas a su gran aventura irlandesa y constaté, de nuevo, que es estupendísima. Al preguntarle, como siempre hago, por la música que escucha, surgió el nombre de Karavana. Justo este viernes regresan Jaime, Gonzalo y Emilio y lo hacen como cuando pasaron por aquí, en 2019, tocando “guitarras sucias” y cantando “letras cursis”. Para qué cambiar.
Nikki García
La canción de las 14:12. Me sigue gustando perderme. Salvo emergencia extrema, intento no consultar el GPS. Tiendo a poner a prueba mis sentidos, el de la memoria, primero; el de la orientación, después, y no en pocas ocasiones caigo terriblemente derrotado. Quien más, quien menos, conoce la voz de Nieves García, Nikki García para todo aquel que haya buscado alguna vez una dirección en el GPS de Google Maps, o para quien haya cogido un tren en las cercanías de Madrid. Hasta hoy, a mí donde más me gustaba era en El Mundo Today, verdadera y única referencia para enterarse de casi todo. Pero es que ahora canta. Y muy bien.
Repion
La canción de las 14:56. Yo ya lo dije. Hace más de seis años compartí por primera vez música de Repion, el grupo de las hermanas Iñesta (como nadie lo leyó en aquel momento, repetiré la gracia: Iñesta de mi vida). En todo este tiempo, Marina y Teresa no han parado de crecer y ahora, en directo y acompañadas por Iris Banegas (Bum Motion Club), son un tiro. No es de extrañar que Xoel López o Mikel Erentxun tiren de ellas para hacerse todavía más grandes.
Olivia de Happyland
La canción de las 15:01. Perder la pista: el concepto. Más de diez años sin saber nada de Olivia Heredia, conocida en estos lares con el cinematográfico alias de Olivia de Happyland, y hoy mismo me entero que lleva meses sacando canciones que formarán parte de un inminente nuevo disco. En esta melancólica bengala, Olivia explica el porqué de su silencio. Sea como sea, lo importante es que haya acabado.
Borla
La canción de las 14:08. No está nada mal estar donde te quieren. Deberíamos hacerlo más. Querernos y estar. Pasé todo el fin de semana comiendo (mucho), bebiendo (menos), disfrutando de la amistad y de la música buena y soportando, como pude, la otra. Estuve en Miranda de Ebro, a medio paso del País Vasco. De vuelta, comparto canciones hechas desde Pamplona y en euskera. Con un par. Se llaman Borla y esto es “Berorik ez”, traducido “Sin calor”, más o menos como en Miranda.
