La canción de las 14:11. Últimamente vivo a caballo entre los siglos XVIII y XIX. Y qué queréis que os diga; se está hasta calentito. En aquella época también había locos sanguinarios, pero todavía no se había inventado el altavoz. Al volver y, por fin, sentarme: música. Florenziano es de Murcia y autor de este estupendo Yo soy Flo. En aquellos tiempos por los que a ratos transito le habrían quemado en la hoguera.
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Bilo
La canción de las 14:21. Desde Mallorca me alegran el día. Las islas, ay, las islas. Dudo mucho que pudiera vivir en una, si es que no lo estoy haciendo ya. Los psicodélicos componentes de Bilo cantan a Margeritte. Y sonrío.
Mario Andreu
La canción de las 14:13. Si no supiera que Burgos está donde está; si no echara de menos tanto los paseos que por allí me di con mi tío; si no recordara aparcar donde no debía el coche de mi padre al lado de Capitanía General… Si no supiera todo eso, y más, apostaría con cualquiera que quisiera perder que este joven Mario Andreu habría nacido, qué sé yo, en Connecticut. Su reciente y precioso EP, Five windows, no puede ser más americano y menos burgalés. Disfruten sin mesura, que los límites no tienen acordes.
Vacaciones permanentes
La canción de las 14:43. De los creadores del Partido Partidario del Descanso Diario llega ahora Vacaciones permanentes. Me cuesta pensar que en mi ciudad se haga punk, pero el gran Iván Andrés se encarga de desmentirlo. Será que ya casi no soy de allí.
Me gustas Fer
La canción de las 14:02. Más de una década compartiendo canciones de grupos con nombres siderales y ha tenido que ser hoy, último y soleado día de enero, cuando descubro la mejor y más necesaria denominación de proyecto artístico que jamás haya escuchado. Este Velocidad extrema no es, ni de lejos, la canción de mis sueños y falta una coma antes de Fer, pero qué es eso ante semejante demostración de talento nominativo. Y sí, me lo han dicho alguna vez. Y sí, lo echo de menos.
Angie Sánchez
La canción de las 14:09. Rodeados, como estamos, de malos que hacen cosas de malos, cuánto se agradece la bondad, el talento y la belleza. La toledana Angie Sánchez ha hecho un disco precioso. Y esto, como lo otro, también hay que decirlo más.
Sal del coche
La canción de las 14:09. No tengo coche. No puedo salir de lo que no tengo. Releo la frase en cuestión y, coño, ¡lo que he escrito! Será que hoy, como los vizcaínos Lizardi, Alberto y Jangitz, componentes de Sal del coche, me siento muy punk. Será eso.
Moictani
La canción de las 14:10. Mi memoria es anterior a Google y eso, casi siempre, es una ventaja. Leo el nombre Vevey y, sin consultar, recuerdo sin saber muy bien por qué, que aquello está en Suiza, que allí murió Chaplin y que Nestlé, a la que tanto debo, tiene su sede allí. Mirando, ahora sí, sé también que es el lugar desde el que hace música la española Tania Praz, con canciones culinarias más que pegadizas, bajo el enigmático nombre de Moictani.
Muntz
La canción de las 14:27. Tengo un amigo que no logra tocar fondo. Lo intenta cada día, pero no lo consigue. Cree que ya ha puesto el pie necesario para tomar impulso, mas cuando hace el esfuerzo, resbala y, pese a sus mejores deseos, sigue bajando. Ya no sé muy bien qué aconsejarle. Le diré que escuche a esta banda de Alcázar de San Juan llamada Muntz, que nos suena a todo eso que tanto nos gusta. A él y a mí.
Varonas
La canción de las 14:24. Carezco por completo de ritmo en mis pies, aunque en mi cabeza el asunto sea bien diferente. Bailar, por más que me lo pidan, y tengo la suerte que me lo han pedido toda mi vida, no va conmigo. El ridículo y la vergüenza me lo impiden. Si la invitación llegara de Vanessa o de Gema, hasta me lo podría pensar. Soy, como bien cantan aquí ellas al frente de las Varonas, una víctima del ritmo.
