La Maravillosa Orquesta del Alcohol + Repion

La canción de las 14:34. Como el pepino, me repito. Nunca me volvió loco la música de la Maravillosa Orquesta del Alcohol, por más que la desgarrada voz de David Ruiz sea, a ratos, sublime, pero los burgaleses de la M.O.D.A. son gentes de principios y eso, en tiempos de finales, no es nada sencillo. Admirable su paciencia con los ladrones de la ticketera que los dejaron en la ruina, más aún su renuncia a actuar en festivales sufragados por el mismísimo mal. Hoy estrenan este No te necesito para ser feliz con las hermanas de Repion, la auténtica sensación de la temporada. Por cierto, a la pregunta de si yo te necesito, la respuesta de moda es decir que no.

Rada Mancy

La canción de las 14:57. Si en el deporte no se puede protestar, el deporte no es vida, no existe. Hasta aquí mi aportación al temarro. A lo que voy. Embobado quedé con la voz de Claudia Blasoni, venezolana afincada desde hace años en Zaragoza. Bajo el nombre de Rada Mancy, canta a la rutina. Si en la vida no hay rutina, ni es vida ni es nada.

Justicia para el reparto de una flauta

La canción de las 14:59. Lo más extraño es, a veces, lo mejor. Especialista en nombres estrambóticos de proyectos musicales como soy, caigo rendido a la entrega de hoy: Justicia para el reparto de una flauta. El surrealista asunto continua con la canción, dedicada a las verduras. Sí, sí, así como suena. El broche es que detrás de esas estupendas voces femeninas que se escuchan está un tal Rafael Ruiz, autor de un ensayo con el mismo maravilloso título en el que habla de ética y filosofía. Todo muy normal.

Caballos yonkis

La canción de las 14:54. Como cantaba el otro, me olvidé de vivir. Ni de beber, ni de comer, ni de morir, pero de vivir, un poco sí. Semanas llevo sin compartir música nueva e intuyo, como en otras ocasiones, discontinuidad. Me lo noto. Conocí a Pedro Gracia Pérez de Viñaspre, nobiliaria denominación, hace años, cuando cantaba bajo el nombre de Havoc desde Donosti. Su nuevo proyecto, perfecto para inaugurar curso, se llama Caballos yonkis y en él está rodeado de gente que trabajó con el gran Rafael Berrio o con los añorados We Are Standard. En este arrebatador “Arde” canta con Cristina Martínez, de El Columpio Asesino. Todo, ya veis, queda en casa.

Lucía Be

La canción de las 18:18. En una vida anterior, antes de ayer como quien dice, supe perfectamente quién era Lucía Benavente y qué hacía bajo el alias profesional de Lucía Be. Desde hace años, ya no. Llego tarde para conocer que asuntos muy feos la llevaron a no seguir haciendo lo que tan bien hacía y me sorprendo escuchándola cantar. Y mucho más que bien. Canta a los buitres y a los concursos de acreedores. Su vida misma. Pues olé por Lucía.

Red Moon Yard

La canción de las 17:55: El regalo musical de hoy no tiene nada que ver con la pasada noche tropical ni con la dificultad sideral para conciliar el sueño. Todo lo contrario. Esta joyita clasicona titulada Hey Mo transmite paz y tiene muchísima historia detrás. Leo que el líder del grupo Red Moon Yard se llama Marcos Fernández Fermoselle y mi memoria se activa al momento. ¿De qué diablos me suena a mí ese nombre? Busco y encuentro. Fue presidente del Real Valladolid. Justo, era eso. Pero el asunto se dispara cuando leo que el bueno de Marcos, ya señor, hace canciones para expresar su inequívoca fe budista. Como bien decía no sé quién, cada uno con sus cadaunadas. Me alegro por las suyas.

Ran Son

La canción de las 17:25. Últimamente me dicen que tengo cara de buena persona. Gente que no me conoce. Me cuesta, pero ahí, muy en el fondo, lo acabo creyendo. Mi dinero me está costando. Álvaro Ayuso también tiene cara de buena gente. Socio fundador del mágico Club del Río, remedio para tanto, hace sus cosas, mejor dicho, sus COSAS, bajo el enigmático nombre de Ran Son. Escuchad esta Reina del mar y, si al hacerlo no sonreís, hacéoslo mirar.