14 de agosto. Amaia

La canción de las 15:39. Venga va. Por fin, este modesto blog de música e ilusiones se hace eco de lo nuevo de Amaia. No veo OT desde los tiempos de Chenoa, cuando Bisbal era cantante de orquestas y Bustamente, aprendiz de albañil. Ningún prejuicio, pero lo que he escuchado de los jóvenes que salieron de ese programa, de antes y de ahora, no me ha gustado casi nada. Salvo, eso sí, un par de excepciones: el barcelonés Alfred García y la navarra Amaia. Leo, con disgusto, que el disco debut de esta última no lo producirá definitivamente, Raül Refree. Cierto que su suplente, Santiago Barrionuevo, de El Mató a un Policía Motorizado, tampoco está nada mal. Este adelanto, “Quedará en nuestra mente“, me suena, y con sumo agrado, a la primera Bien Querida. Y eso ni es cualquier cosa ni lo puede hacer cualquiera.

13 de agosto. Karavana

La canción de las 16:25. Prefiero no saber los años que tienen los componentes de Karavana. En su conjunto, digo, los cuatro, porque uno por uno deben de ser insultantemente jóvenes. Como yo, por otra parte, en cierto sentido; por ejemplo, en este de que me gusten, y mucho, sus canciones. Grabados por Paco Loco, ese prohombre al que hace tres días vi gozar sobre el escenario del Sonorama en calzoncillos y al son de bailes imposibles. Dicen los integrantes de Karavana que son de Sevilla y de Madrid. Este “Hoy” suena a antes en ahora. O sea, a bien.

12 de agosto. Chico Blanco

La canción de las 16:13. La gente se va de la gran ciudad cuando menos calor hace. Así tocamos a más vientecillo fresco los que por ella andamos. Me miro y trato de confirmar. Soy un chico, no ya por edad sino simplemente por contraposición con una chica; y soy blanco, aunque el sol gallego me dejó casi tizón. Pablo Cobo, de Granada, también lo es, aunque se diferencia de mí en el talento musical y en la concepción del ritmo, y eso que del primero no tengo nada, pero de la segunda, bastante. Este “Tech. love (Otra vez)” destila ambas cosas. A borbotones.

11 de agosto. Casa Manuela

La canción de las 13:46. Mis vacaciones musicales llegan a su fin, aunque la música nunca me abandona. Especialmente, la más pequeña, la más simple, la que más llega. La profesora Antía Eseuve, qué precioso nombre y qué decir del apellido, y el escritor Pablo Wilson, decidieron unir sus fuerzas en Gijón y dar paso a Casa Manuela. Cantan a la pereza, uno de mis pecados provincianos preferidos. Hacedlo con ellos.

8 de agosto. Santo Drama

La canción de las 12:22. Regreso por un momento, que no sé cuándo volveré. Me largué a ver música, y a tostarme al sol en el lugar que nunca falla, y me vuelvo a ir en breve a ver decenas de conciertos juntos. Algo bueno encontraré, aunque en el casi infinito programa no aparecen Santo Drama, mi descubrimiento de hoy. Descubrimiento relativo porque conforman un trío que no enseña el rostro y suele aparecer de esta guisa.

En todo caso, no es eso lo que más me importa, sino que lo principal es la buena música que hacen. Este explícito “Tres cerdos de la mano“, con sus adorables toques progresivos, lo demuestra.

30 de julio. Ona Mafalda

La canción de las 11:45. Música para vacaciones. Lo único que me traje de Buenos Aires, además de ganas inmensas de volver cada día, fue un libro con lo mejor de Mafalda. En aquel tiempo, la prehistoria, no había demasiadas pegas con el peso de los equipajes y aquel libraco del genial Quino me acompañó en el interminable vuelo sobre el océano infinito. Esta Mafalda de la que hoy os hablo es otra. Con raíces en el Reino Unido y en España, y ahora viviendo en Nueva York, hace, según ella, “pop oscuro“. Si es así, que viva, por siempre, la oscuridad. Y el humor.

29 de julio. Rauelsson

La canción de las 14:52. Música para vacaciones. Raúl Pastor Mirall es un castellonense que vive en Canadá y que hace música bajo el vikingo sobrenombre de Rauelsson. Leo que antes cantaba; veo que ahora no. Ni falta que hace. Su nuevo disco, “Mirall“, es prácticamente instrumental y, si los públicos fueran como deberían ser, sería para todos ellos. Nada mejor para descansar contemplando que estos siete minutos de dulces flechas.

25 de julio. TéCanela

La canción de las 15:49. Abstengámonos de todos ellos y centrémonos en la belleza. De nuevo, me la traen, desarmado, mis amigos de Club del Río. Y, sin embargo, y por vez primera, no es su talento lo que más me sorprende de este “Despertar“. Es la impresionante y bellísima voz de Ariadna Rubio y la no menos perfecta guitarra de Jano Fernández. Ambos forman TéCanela y a ellos sí que les votaría yo. Ahora y en noviembre. No como a los otros.

24 de julio. North State

La canción de las 15:39. Sin haberlo pretendido, estoy camino de elaborar una lista de grupos formados por hermanos. Lo empecé ayer con los MELIFLUO y continúo en tarde de insoportable calor propiamente estival con los Vehí, Pau y Laia. Hace tres años que North State es una realidad e intuyo que lo seguirá siendo por mucho más tiempo. Hacen cosas que antes no se hacían por aquí. Ahora sí, pero no todo es bueno y esto sí.

23 de julio. MELIFLUO

La canción de las 14:18. Recurro, como tantas veces a lo largo del día, a una de mis cibernéticas páginas de cabecera, la de la RAE. A mí melifluo me sonaba a una cosa y se refiere a otra. Pensaba más en flojo que en suave, en cansado más que en dulce. Contrariamente a lo que siempre nos dijeron, el saber sí ocupa lugar, pero se trata de un sitio bastante enorme. Los hermanos Gómez Parrilla, Juan Carlos y Antonio, se hacen llamar MELIFLUO, así con MAYÚSCULAS y todo. Este “Cuatro Caminos” suena francamente bien. ¿Melifluo? Pues, a lo mejor, sí.