21 de agosto. Anabel Lee

La canción de las 20:56. Es tarde. Hora perfecta para mezclar. A Radio Futura con Los Planetas, primero; a estos últimos con Carolina Durante después. El año pasado, en algún lugar de Cataluña, Borja, Víctor, Perdi y Jordi decidieron formar un grupo punk. Buscaron un nombre para que en todas las entrevistas les preguntaran por él. Lo escribieron mal, Anabel Lee, con una sola N, pero consiguieron que todo el mundo pensara en Allan Poe (los listillos) y en Radio Futura (los otros). Los más jóvenes, a una chica lectora. Ahora se han decidido a versionar ese temazo de Los Planetas llamado Canción del fin del mundo como si fueran los Carolina Durante y les ha quedado aún mejor. Listos son un rato.

20 de agosto. Pablo Wilson

La canción de las 17:40. Voy a innovar. Como es más fácil escribirlo que hacerlo, ya lo hecho; por si acaso luego me arrepiento. Hoy compartiré ¡dos! canciones. Son del mismo tipo, entendiendo tipo por chaval, no por clase o condición. Porque, efectivamente, son bien distintas. Nadie conocía a Pablo Wilson antes del confinamiento. Ahora, tampoco os creáis que mucha gente, pero para eso estoy yo. De Badajoz y residente en Madrid, os comparto su última, y doble, creación. Una, por curiosísima: La niña rarita de Stranger Things, en honor a la fantástica serie.

Otra, por buena, por su estupendo título, La nueva barbaridad, y porque no sabía yo que los milenials tenían también a su propio Nacho Vegas.

Hasta aquí, mi aportación al terreno de la innovación. De ciencia ya hablamos otro día.

19 de agosto. BROEM

La canción de las 18:53. En esto, que comienzas a escuchar una canción desconocida y, casi al momento, sabes que es la que andabas buscando. En esto, que te tiras casi cuatro minutos rogando por que aquello no cambie, por que no vaya irremisiblemente hacia abajo, por que no suene a lo de siempre. Y, por contra, en este (paréntesis) todo se eleva, sin límite y acaba con vientos imperiales y con aquello de “… llevar la cabeza alta me empieza a pesar”. El autor, anotad please que os conozco y luego se os olvida, es un chaval de Viladecans llamado Aitor Andón. Con raíces en la música urbana, su proyecto es BROEM. Buen nombre para nunca olvidar.

18 de agosto. Eva McBel

La canción de las 19:19. Hace unos meses, cuando veíamos rostros completos por la calle y sonreíamos mucho más, escuché cantar en la capital a una jovencísima zaragozana a la que de nada conocía. Lo hacía tan bien que pregunté su nombre. Con el ruido del garito, no lo entendí. Ahora sí. Ahora lo entiendo todo. Se llama Eva McBel y se estrena con este precioso Little Boy.

17 de agosto. Aullido atómico

La canción de las 19:59. Soy mucho más del inocente El que la sigue, la consigue que del dañino Si quieres, puedes. Ambos son mentirosos, pero solo el segundo trastorna mentes hasta el desequilibrio y la frustración. Hace diez días, montado en un fantástico coche de mujer, escuché esta canción. Con aquello de la traspapelada programación veraniega, acerté a adivinar el nombre del programa, pero ni rastro de los intérpretes ni del título de la canción. Los tres ocupantes del auto, ella, él y yo, escuchamos y pensamos que aquella voz era lo más parecido a German Coppini, o sea Golpes Bajos, que habíamos oído últimamente. Días después, opté por seguirlo, y con suerte, lo conseguí. Los valencianos Quique Gallo, Jussi Folch y Don Rogelio, a la voz, son Aullido Atómico. La canción, fantástica, Camarada, dedicada a las mujeres guerreras. Ahora que los conozco, no pienso soltarlos.

16 de agosto. Rigoberta Bandini

La canción de las 20:10. Cuando tenía el alma llena de heridas, el mar me curaba. Ahora, cuando con todas las señales de precaución encendidas tengo menos urgencias, me sigue sanando. De vuelta del mejor mar, el gallego of course, regreso al gusto por la música. Por la nueva y la arriesgada. Rigoberta Bandini no existe. Es el alter ego que emplea la actriz y escritora barcelonesa Paula Ribó, ex componente de The Mamzelles, para dar rienda suelta a su otro arte. Este novedosísimo In Spain we call it Soledad me sirve para ser bienvenido en mi propio hogar.

7 de agosto. Ya lo creo

La canción de las 13:45. No me quiero imaginar la cantidad de veces que le habrán dicho a Carmen, la vocalista de Ya lo creo, que su voz es clavada a la de la gran Ariadna Paniagua, la hierática intérprete de Los Punsetes. Voy a hacerlo yo también, pero como elogio puro. Carmen forma, junto a Paulo, un dúo decididamente adictivo. En este Rancio, pone a parir a un tipo, novio de una amiga, que es un horror. La vida misma.

5 de agosto. Xosé Lois Romero e Aliboria

La canción de las 12:29. Quizás porque mi inacabada adolescencia sigue jugando en su playa, empiezo a oler a Galicia y a mar. Allí está el paraíso, ese lugar al que siempre quiero volver y del que nunca sé por qué me voy. No contentos con tener todo, su riqueza musical es bárbara. Y eso, ya sabéis, a mí me encanta. De lo último que me llega de allí, lo nuevo de Xosé Lois Romero, un discazo hecho solo a base de percusión, sin una sola gaita, y de voces femeninas, las del grupo Aliboria que, por cierto, me recuerdan a aquellas magníficas finlandesas de Värttinä. Comparto hoy esta Muiñeira de Ons, otra vez Ons, y respiro.

4 de agosto. Pole.

La canción de las 13:31. No se me ha ido un punto de más. Es que Pole es Pole. Pole y punto, vamos. Hasta hace un rato no lo conocía, pero veo que algunas masas sí. Sé que es de Toledo y que en este novísimo Camerino se le ha ocurrido la brillantísima idea de combinar rap con el funky más bailable. Y de la prueba sale con matrícula. Y punto.

3 de agosto. Marialluïsa

La canción de las 13:46. El sol da un tregua y todo es mucho mejor. Es el mismo de ayer, pero con menos saña. Necesito canciones tranquilas. Y, por supuesto, las encuentro. Me tropiezo con un grupo catalán llamado Marialluïsa y automáticamente pienso en la manía que tienen por allí arriba, al estilo de los imprescindibles Manel, de llamar a sus grupos como ellos no se llaman. Los de hoy son cuatro, y chicos, por lo que imagino que la denominación del grupo tiene que ver más con el nombre de una planta que hasta ahora desconocía y no con el de una señorita que tampoco tengo el gusto. La voz de Pau Codina, rara, me atrapa. Quizá sea por eso.