La canción de las 11:17. Os podría contar lo de otras veces. Que si con aquellas Piedras empezó todo, que si hoy no es un día normal, que si este viernes es día de fiesta después de tanto tiempo de silencio agotador, que si aquella noche en la que cumplí mi sueño llevándolo a cantar a mi Centenera querido. Pero no. Hoy solo recordaré esa tarde de junio postpandémico en Madrid en el que cuatro adultos; dos de mis mejores amigos, una de las mujeres de mi vida y yo, lloramos como magdalenas viendo a un chaval alto tocando una guitarra. Vuelve Fabián, ahora Fabián D. Cuesta, con seis minutazos de ensueño. Por muchos pájaros más.
