La canción de las 13:02. Tuve yo un sábado regulero, que acabó peor. Me salvó el cine, el mejor cine imaginable, un auténtico peliculón, una maravilla de escritura, una manera increíble de rodar, un cuerpo actoral magnífico, ni un reproche, más allá de que lo primero que suene sea el espantoso ‘Quédate’ del otro Quevedo. La película es ‘Los domingos’ y es un monumento a la emoción. Y la partitura, firmada por David Cerrejón, madre de Dios. Una obra que incluye el Into my arms, de Nick Cave and The Bad Seeds, ya lo dice todo, pero es que el asunto termina, allí donde la congoja me impide levantarme de la butaca, con una versión exquisita de Aitormena, en castellano, Confesión, de los míticos Hertzainak. Que sigan hablando los del cine español, que me lo dejen todo para mí.

Lágrimas recorren mis mejillas momentu honetan!!!