La canción de las 14:12. Regreso a La Bien Querida como quien vuelve a casa, a una de esas que jamás ha habitado, pero en la que sabe que siempre hace calorcito del bueno. Ella fue, hace mil años ya, responsable directa del felizmente inacabado idilio que mantengo con la buenísima música que por aquí se hace. Aún haciéndome a su nuevo disco, escucho este Bar Dixie, retozo comodísimo en esa producción de David Rodríguez en la que no paro de recordar a The Police, y me reconozco en sus letras, su tono, sus rimas sencillas y, sobre todo, su amor por el amor. ¿Acaso hay algo más?
