La canción de las 14:53. Leo el apellido Imbroda y la cabeza me lleva a lo que me lleva, a aquel brillantísimo entrenador y seleccionador de baloncesto que tristemente murió hace un par de años de esa enfermedad a la que, a veces, no nos atrevemos a llamar cáncer. Leo que es el apellido de Javier y Pablo, dos hermanos malagueños que, efectivamente, son hijos de ese padre. Tengo que despertar es su última canción. Seguro que su padre estaría bien orgulloso de ellos.
