La canción de las 14:16. El día que entré por primera vez en la catedral de León, un rayo de sol entró por las vidrieras y casi me fulmina de gusto. De Benavente, y enamorado irredento como soy de Zamora, aquello tan injusto de mal sitio y peor gente, y poco más. Desde hace once años León y Benavente significan mucho más. Soy ciclotímico con el grupo de Abraham Boba. Un tiempo voy hacia ellos y al siguiente, los dejo. Este Úsame/Tírame, tan esclarecedor como rompepistas que hoy estrenan, me llama. Y, sin pensarlo demasiado, voy. Aunque ayer no saliera.
