La canción de las 15:48. La diferencia entre la valentía y la inconsciencia se resume en la cantidad de vendas necesarias para sanar las heridas posteriores. No sé si agota más ser antimadridista o ser valiente. En lo primero ya ni me esfuerzo; lo segundo me deja baldado, más sabiendo el gustito que da rendirse. Disfruté viendo disfrutar a personas de las más buenas que conozco. Algunas de ellas, adorables a más no poder, me chantajearon con abrazos, conversación y miradas limpias para que compartiera música de unos amigos que, en condiciones normales, no tendrían mucha cabida por aquí. Cosas de chiquillas. Están en la edad. Yo, algo menos.
