La canción de las 15:25. No conocí a ninguno de mis abuelos. Murieron a mediados del siglo pasado; uno, ya mayor, el otro, de manera bastante prematura. Es triste porque, por no poder, ni echarlos de menos puedo. Las hermanas María y Raquel Rubio, nombres maravillosos, para qué hablar del apellido, honran, imagino, a su abuelo Charli. Y eso sería lo más bonito de la historia, si no fuera porque, además, cantan que es un primor. Aquí, a las mareas. En realidad, a lo que ellas quieran.
