La canción de las 15:51. Me dicen raro. Lo soy, pero hoy un poco más. Ha llegado hasta mis oídos la extraordinaria obra musical de la pianista catalana Marina Herlop. Extraña hasta para una esponja como yo. Increíble como para que me haya zambullido, y lo siga haciendo, en su nuevo disco, Pripyat, llamado como la ciudad fantasma ucraniana próxima a Chernobil. Sabéis de mi amor por los adjetivos. Pues original se queda muy corto para describir una música electrónica moldeada con textos en una lengua inventada, silábica, altísimamente rítmica y ciertamente adictiva. Este Shaolin mantis es una extraordinaria demostración. Hay gente, afortunadamente, mucho más rara que yo.
