11 de noviembre. El Meister

La canción de las 10:52. Hay barbas y luego está la de Javier Vielba. El líder de Arizona Baby y Corizonas se gasta una de las más pobladas del panorama musical patrio. Admiro, como a pocos, a aquellos que cambian de registro, saltan sin red y no saben de cinturones de seguridad ni de pólizas de vida. Desde este verano Vielba se hace llamar por la germánica denominación de El Meister y ha sacado un discazo de cortar la respiración. Este “El Oso” solo es una pequeña pista. Sigámosla, que algo muy bueno encontraremos.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=V0ldsMTRGIE&w=560&h=315]

10 de noviembre. Maika Makovski

La canción de las 9:59. Pese al nombre y especialmente al apellido, Maika Makovski nació en Palma de Mallorca y su madre es andaluza. El origen macedonio del padre explica hasta lo más inexplicable. Desde hace años, compone, actúa y realiza discos tremendamente interesantes. Como no la tendréis hasta en la sopa como al superpromocionado y vacuo Bosé, aquí estoy yo para arreglar el entuerto. Disfrutad con su música.

The 9:59 song. Despite the name, especially the surname, Maika Makovsky was born in Palma de Mallorca and her mother is Andalusian. The Macedonian origin of her father explains the most inexplicable. For years, she composes, acts and performs extremely interesting albums. As she is not ten a penny like the over promoted and vacuous Miguel Bose, I’m here to fix the mess. Enjoy her music.

Los cinco. Jero Romero en concierto

Sobre el escenario, cinco hombres en permanente estado de gracia. Tocados por la varita mágica del talento desmedido. Decir que Nacho García hace lo correcto a la batería sería sobrevalorar lo correcto hasta convertirlo en algo inalcanzable. Alfonso Ferrer es aún muchísimo mejor bajista que expresivo y contorsionista intérprete. Amable Rodríguez actúa siempre de perfil y eso solo queda para los elegidos. Charlie Bautista es lo mejor que le ha podido pasar a la música española. Y Jero Romero… Romero es la repera en verso, en esos versos que convierten sus canciones en fantásticas poesías.

Lo preveía, pero no viví un concierto normal en la mítica Joy Eslava la otra noche. Ni por ese comienzo, en el que el cantante toledano dedicó su actuación a los que hicimos algunos cientos de kilómetros para verlo, -¡gracias!-, y a los menores de edad que no habían podido asistir “quedándose en casa viendo en la tele cosas para las que sí están preparados”; ni por ese final, emocionante y emotivo a rabiar con cinco tipos estrujándose en círculo en el escenario, dándose las gracias por existir y por hacer lo que acababan de hacer.

Y en el medio, conciertazo con mayúsculas. En alguna entrevista reciente leí a un Jero Romero fino y certero hablar de que su segundo disco en solitario, el ya imprescindible “La grieta”, era obra de cinco tipos y no solo suya. Y nada quedó más claro en la inolvidable velada sabatina. Solo hizo falta disfrutar de los innumerables e inmensos momentos instrumentales que se gastaron en prácticamente todas las canciones que compusieron un repertorio tan completo como medido.

Jero Romero

Tuvo el detallazo Romero de presentar las canciones de su segundo disco y, para solaz y regocijo de propios y sobre todo de extraños, también las del primero. Esa segunda obra, “La grieta”, no la hace cualquiera. Se trata de un trabajo coral compuesto de pequeñas joyas llenas de aristas pero, en el fondo, vestido de claridad meridiana. Un riesgo no apto para todos los oídos, pero de sorprendente recompensa para el que lo atrapa. Sonaron todas. Y todas extraordinariamente bien, incluida esa maravilla titulada “Los columpios”, cancionaca de prodigiosa factura también en directo.

Y el entregado público cantó, prácticamente y de principio a fin, la inmensa totalidad de las piezas que compusieron aquel fantástico “Cabeza de león”, aquel principio de todo, aquella mitad del círculo, aquel desinhibido ejercicio de inteligente sencillez.

Confirmaron Romero y su banda que, mal que algunos les siga pesando, no solo existe lo que más suena. Confirmamos todos los presentes que fuimos muy felices al escucharlos y que seguiremos, orgullosos, explicando a quien nos quiera oír quién es ese tipo de Toledo que nos hace sentir sin límite. “¿Que vas a ver a quién?”, sigan, sigan preguntando.

Fecha: 8 de noviembre de 2014.
Lugar: Joy Eslava (Madrid).
Músicos: Jero Romero (guitarra y voz), Charlie Bautista (guitarras, percusiones y voz), Amable Rodríguez (guitarras), Alfonso Ferrer (bajo) y Nacho García (batería).

8 de noviembre. Real Estate

La canción de las 12:23. Últimamente tomo decisiones notables a última hora. Pienso lo justo, los momentos de duda, que los hay, son prácticamente indoloros y, casi sin evaluar ni pros ni mucho menos contras, actúo en consecuencia con mis más primarios deseos. Me pasó esta mañana, de nuevo, con dos historias que no vienen al caso y en el caso de que vinieran se quedarían en mi casa, y al tomar las correspondientes decisiones, otra vez, sonaba música. Tardé en identificarla, pero al poco, ninguna duda cabía. Desde Nueva Jersey, tan lejos pero tan cerca, los Real Estate. Compartirlos hoy es otra buenísima decisión.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=MgsdblVq8wo&w=560&h=315]
 

The 12:23 song. Lately I make notable decisions at the last minute. I think just enough, moments of doubt, which exist, are practically painless and almost without assessing neither pros nor cons, I act accordingly with my most primitive desires. It happened to me this morning, again, with two stories that are not relevant and if they were so, they would stay at my place, but as soon as I made the related decisions, again, the music sounded. It took me time to identify it, but right after, there wasn´t the slightest doubt. From New Jersey, so far but so close, the Real Estate. To share them today is another very good decision.

7 de noviembre. The Decemberists

La  canción de las 13:35. Cuando uno decide crecer y crecer, es complicado dejar de hacerlo. Uno se quita la tapa y lo hace con estrépito para que todo el mundo se entere. Y se levanta, se mira al espejo, aguanta, por primera vez, la mirada y, como por arte de magia, suena este glorioso corte de The Decemberists, brutal grupazo originario de Oregon. Tan épico como seguir creciendo sin preguntarse el porqué.

The 13:35 song. When you decide to grow and grow, it is difficult to stop. You remove the lid and make a fuss for everyone to know. And you get up, look in the mirror, hold for the first time the look, and, as if by magic, it sounds this glorious track of The Decemberists, brutal band originally from Oregon. As epic as continue growing without wondering why.

6 de noviembre. Eladio y los seres queridos

La canción de las 9:16. Soy un ser querido. Cada vez más, además. Así como suena. Y lo soy desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde que descubrí a este otro gallego sideral llamado Eladio Santos, que veo que sigue a lo suyo, centrado en eso de hacer fenomenales canciones. Seré de él “Eternamente”, como interpreta aquí de manera estelar. Sentido, pleno. Sensibilidad, para aburrir. Aún he de confirmarlo, pero creo que el plazo de inscripción para convertirse en un ser querido también es eterno. Informes, aquí.

5 de noviembre. Boreals

La canción de las 10:02. Esta mañana, al ducharme, noté a mi esponja favorita mohína y despegada. Incluso, contrariada, podría llegar a asegurar. La atraje hacia mi cuerpo como de costumbre, pero se resistió a tocarme. Soy desagradable, pero no tanto, pensé. Tras un interminable instante de duda, comprendí perfectamente lo que sucedía. Celos. Nada más y nada menos. Con todas las letras, cinco, concretamente. Absorbo, las dos con “b”, cual esponja casi toda la música que me llega. Un amabilísimo conocido de penúltima generación me descubre a Boreals, el interesantísimo proyecto de tres chavalitos barceloneses, y a mí me falta tiempo para compartirlo, pese a tener que frotarme con la misma mano.

4 de octubre. Me and The Bees

La canción de las 9:25. Si el más pequeño de mis hermanos fuera el líder de un grupo de música, yo tocaría el bajo y nos llamaríamos Me and The Bees, o en su versión patria, Las abejas y yo. En ese caso, improbable que no imposible, unas adorables chiquitas de Barcelona nos pondrían una querella de reposición por apropiación indebida de denominación comercial. Y, sin duda alguna, nos ganarían en los tribunales. A mí, particularmente, hace tiempo ya que me ganaron, como lo hace casi todo aquello que mezcla a raudales talento y sencillez. Yo antes era mucho más de avispas, pero ahora ya no.

3 de noviembre. Pumuky

La canción de las 11:29. No debí ver mucho la tele cuando aquel dibujo infantil de origen alemán llamado Pumuky hacía las delicias de los más pequeños de la casa. Algo mejor, sin duda, estaría haciendo. Quizá, incluso, escuchando canciones. Tras dormir del tirón después de horas sin hacerlo, esta mañana recordé la música intimista de la banda canaria del mismo nombre que, solo unos añitos atrás, hizo varios discos mucho más que notables. De sus canciones, hoy, por múltiples razones que vienen al caso pero que se quedan en mi casa, comparto este encantadoramente triste “Si desaparezco”. Si lo hago, ya sabéis lo que haré. Solo tenéis que escuchar. Y disfrutar.