La canción de las 15:54. A pies juntillas me creo las previsiones meteorológicas. Son las únicas profecías en las que confío. Y lo hago pese a que, como ayer, fallen cual escopetas de feria. Me calé. Leí que no llovería y jarreó de lo lindo. Llegaba a casa, empapado en noche desapacible, escuchando, para variar, música desconocida. En el aleatorio, lo nuevo de Tenda, cuatro chavales valencianos con talento más que evidente para hacer buenas canciones. Después de descubrirlos con Si me voy, seguiré escuchándolos y, a mi pesar, continuaré creyéndome a los hombres y, más aún, a las mujeres del tiempo.
Autor: admin
Betacam
La canción de las 15:21. Fue bonito salir a la calle, avanzar a pasitos muy cortos, rodearse de gente de lo más normal y gritar con ellos lo evidente. De esas Cosas bonitas, que canta el cada vez más imprescindible Javier Carrasco, Betacam, en su último y bonitísmo disco. Tenemos que hacer más por quedar, canta. La próxima vez, si es posible, que sea con urnas delante.
Ripoll
La canción de las 15:35. De esto, que conoces a alguien sin saberlo. Me pasa mucho. De Ripoll sé donde está, aunque dudo si he estado. De David Ripoll poco sabía yo, aunque mucho más de lo que pensaba. La lista de grupazos por los que ha pasado es como tener el carnet de conducir camiones o hablar chino mandarín en un currículum de esos que ya nadie nunca lee. Hazte lapón, Alborotador Gomasio o uno de mis favoritos de siempre, El Pardo, del nunca suficientemente bien ponderado Raúl Querido, contaron algún día con el talento de David. Ahora, como Ripoll, suena potente. Tienen que arder, canta. Y ya me parece poco.
Extraños pasajeros
La canción de las 15:44. Pues sí, resulta que hay gente en este país que ahora que se acerca el Mundial volvemos a llamar España a la que le sigue gustando el rock. A mí también, pero yo no lo sé hacer. Coke, Álvaro, César y Guille sí. Y muy bien. Bajo, batería, guitarra chillona y voz atemperada. No hay más. O sí, pero hoy no. Ellos son Extraños pasajeros y esto se llama Cristales rotos. Larga vida al rock y también, ¿por qué no? al roll.
Socunbohemio
La canción de las 14:11. A mi madre le gustaba hablar en catalán. Aquella infancia pasada en Lleida se le volvió imperfecto presente en sus últimos años y nos llenábamos de petonets al despedirnos fins demá cada noche. Desde hace unos días ya no es posible. Sin ellos, aquí me quedo y, poco a poco, sonrío. Mejor si escucho buena música. Conocéis, de largo, mi amor por alguna de la buenísima música que se hace en Cataluña. Desconocía hasta ahora el primoroso talento de Artur Viñas, pero ahora me costará desligarme de Socunbohemio. Menos, eso sí, que de mi madre.
El Nido
La canción de las 14:21. Si a Diego Galaz le hemos visto convertir en arte todo lo que toca, incluida una silla de camping, tengo meridianamente claro el lugar al que llegarán los componentes de El Nido, Rodrigo, Álvaro, Eneko y Nacho, que hacen música desde Burgos. Raíces folkies pasadas por el tamiz de la producción fetén, eso es este excelente Aire, una estupendísima carta de presentación. Y a volar.
Algo
La canción de las 14:29. El día que tenía que llegar, llegó. Dos grupos con el mismo nombre. Y, para colmo de bienes, ese nombre es Algo. Así, como suena. Sin pensar en mucho más. ¿Cómo llamamos a esto? Pues algo. Eso es. Hace tiempo os presenté a una chavalada que cantaba a sus cosas. Hoy lo hago con dos tipos talluditos, Alberto Montero (magnífico aquello de Cuando el aire resuena) y Gonzalo Fuster, que han conseguido que, escuchándoles, recuerde a The Beatles, y eso siempre es bien, y que tenga que buscar el significado de una palabra. Y eso es mucho mejor.
Carlangas
La canción de las 14:07. Porque a mi sobrino le llamo Carletes, que si no, ningún impedimento le pondría a llamarle Carlangas. El apelativo mola casi tanto como lo novísimo de Carlos Pereiro, quien fuera líder incombustible de los siempre estupendos Novedades Carminha. Es ahora novedad que se lo monta en solitario. Y muy bien, también. Dice, potentísimo, que se acabó la broma.
Ciao Marina
La canción de las 14:07. Álex Egido y Javier Mitjans son primos-hermanos y hacen música, mínima, bella, en Barcelona. En algún momento le dijeron adiós a una tal Marina y ahora le dan la bienvenida a la argentina Josefina Armendáriz, que en esto del arte se hace llamar Josearmen. Ellos me suenan, a ratos, a Guitarricadelafuente. Ella, un rato, a Carla Morrison. Buenísimas referencias en todo caso. Antes de encontrarme con ellos, no tenía nada que pedirles. Y decidieron dármelo todo.
Lea Leone
La canción de las 14:38. Más amante de la genealogía que de los árboles, mi regalo de hoy cierra algún que otro círculo virtuoso. Bajo el paraguas artístico de Lea Leone se esconde Natalia Alfaro León, hija de Fernando Alfaro (Surfing Bichos, Chucho, él mismo y su estupendísimo extintor de infiernos) y de Isa León, en los mismos proyectos y también brillando como Is. La familia entera ha pasado ya por aquí. La música de Natalia tiene cosas de sus progenitores. Y eso solo puede ser bueno.
