Dorothy Harris

La canción de las 14:25. Haré un día una lista de nombres mentirosos de grupos. La encabezaría, claro, con los geniales Antònia Font, grupo formado por talentosos mallorquines, y seguirían los Manel, que no son uno, sino cuatro tipos, por muy imprescindibles que sean. Hoy descubro, y al momento comparto, la música de Dorothy Harris, grupo oscense sin nadie que así se llame en su formación titular. Alberto, Julia, Lalo, Jorge y Sara hacen pop de manual. Bonito y tal. Y, en los tiempos que corren, eso solo puede ser bueno.

Amigas íntimas

La canción de las 16:38. Además de lo evidente, amigas íntimas es un trío formado por dos chicas, con pasado en poderosos grupos como Tiburona y Texxcoco y un chico, procedente de los magníficos Biznaga. Desconozco si las íntimas son ellas o si el íntimo es él. Sea como fuere, sus canciones de debut tienen la misma potencia que las formaciones de las que proceden. Y eso es siempre bien.

Nina Cobham

La canción de las 17:26. Ataco en la tarde, que comí a toda prisa entre labor y labor. No es mala hora tampoco está en la que el día empieza a irse y la oscuridad comienza a amenazar pese a que aún queda mucho para que deje de ser hoy. Al grano. Nina Cobham, inglesa radicada en Manchester, pasó parte de su infancia en España y de ella no logra olvidarse. Lo hace de muchas maneras, la más original de ellas, combinar inglés y castellano en canciones plenas de sensibilidad.

Guillem Roma y Rita Payés

La canción de las 14:27. Felicito mucho al genial Guillem Roma por unirse al asunto este de la inteligencia artificial que, por lo que se ve, va a acabar con todo. Reconozco que he probado el ya famoso ChatGPT y, amics, sí, sí, conseguí pillarle en renuncio. Si me preguntaran con qué música podría asociar yo la inteligencia artificial jamás se me hubiera ocurrido hacerlo con un bolero. Pero, claro, Guillem se dedica a lo que se dedica y servidor hace lo que hace. Y que se le ocurra compartirlo con la espectacular voz de Rita Payés, ampliamente disfrutada por estos lares, muchísimo mejor.

Pena máxima

La canción de las 15:16. Tengo una lista de grupos con nombres que hacen referencia al mundo del deporte. Algunos más conocidos que otros, brillantes todos. Añado uno más. Los hermanos Palomo Campesino conforman Pena máxima, el eufemismo que utilizamos los periodistas cuando en el titular hemos puesto penalti y en el subtítulo, románticos que somos, no queremos repetir. Suena a casi todo lo bueno este Al final llorarás.

Pol Wagner

La canción de las 16:02. Creo en la suerte. No sé si hay buscarla, pero yo, generalmente, me encuentro con ella. Hubo veces, dolorosas a más no poder, que no, claro, pero en general, y como en algo hay que creer, me gusta pensar en ella. Al gerundense Pol Wagner le pasa algo similar. Lo que pasa es que él lo canta y yo no tengo esa suerte.

Adriano Galante

La canción de las 15:31. De pequeño, nunca supe qué querría ser de mayor. Lo sé ahora, cuando ya se ha hecho un poco tarde. Querría haber sido escritor y músico, incluso quizá por ese mismo orden. A tiempo estoy, claro, pero también existe el snooker (esnórquel lo llaman mis pizpiretas compañeras). Desconozco si Adriano Galante es consciente de las maravillas del monumental billar inglés, pero conozco bien que él es, al menos, escritor y músico. Líder de los inclasificables Seward, Galante se ha lanzado ahora al solitario arte de cantar. Con esa voz tan fabulosa y ese talento casi ilimitado, yo también lo haría. Desde bien pequeñito, además.

Zuaraz

La canción de las 14:38. Ya me gustaría que todos cumpliesen siempre, como ellos en la ya inolvidable noche del pasado viernes; que lo que prometía la princesa se hiciera real por una vez, incluso que se viera superado. Esperaba lo mejor del concierto de Egon Soda y el resultado fue apabullante. Música clásica, amics. Un lujo. De lo mejor que viví en los últimos tiempos. Podría colocar aquí, una tras otra, la lista de canciones con las que Ricky Falkner y compañía nos emocionaron hasta la lágrima, pero me pagan (y muy bien) por hacer proselitismo de la buenísima música que se hace en nuestro país, Egon Soda, aparte. Hoy, por ejemplo, Zuaraz, la historia musical de los mexicanos hermanos Hernández, Sebastián y Santiago, que, en compañía del compostelano Xoan Domínguez, hacen cancionacas tranquilas desde Madrid.

Alberto Vela

La canción de las 14:47. Confieso mis nervios ilusionados. Esta noche me cito con los Egon Soda y me temo lo mejor. Prometo disfrutar sin mesura y, si me acuerdo, hasta contarlo. Y no recordar demasiado que La Bien Querida, Irenegarry, Brava y seguro que más coinciden en una noche eminentemente musical en la capital de la libertad con minúscula. Había que elegir y hubo dolor, pero ninguna duda. El asunto es que el concierto empieza de la mejor moneda. Ricky Falkner y sus secuaces me han presentado a Alberto Vela, telonero de calidad contrastada e imperdonable ignorancia por mi parte, que canta bien bonito. Alberto me hará ser puntual.