La canción de las 17:34. A Sergio Aguilar le pasa un poco como a mí. Él lo canta en este tronchante Todo lo que os gusta me duele y yo lo suelo escribir de cuando en vez. Más de acuerdo en algunos versos (Olvido y Vaquerizo por encima de todos) que en otros. Propongo que escuchéis la canción y, después de esbozar la sonrisa que yo aún mantengo, tratéis de encontrar vuestra siete diferencias. Hasta ahora, Trento era el concilio. A partir de aquí, bastante más.
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Hazme caso
La canción de las 17:59. Microcuento para soportar el hecho de que en octubre sude más que en agosto: “Hazme caso, le dije yo. Y, tampoco esta vez, me lo hizo”. Carla, Óscar, Edu y Pablo sacan su energía en Barcelona y la transforman en vibrante pop guitarrero. Hacedles un poco de casito. No debería de ser, pero es que, además, es gratis.
Hirahi Afonso
La canción de las 15:19. Hubo un tiempo en el que supe qué era un timple. Me lo enseñó, también, el maestro Ramón Trecet que, además de la celta, controlaba como nadie la música griega, la armenia… y la canaria. Hirahi Afonso, gran nombre, mejor apellido, toca esa tradicional y pequeña guitarra propia de las islas y, claro, también canta. Y lo hace, uno y otro, tan bonito, que dan ganas de pasar la tarde ronroneando en su arrullo. Aquí, además, se hace acompañar de Meritxell Neddermann y de Pol Battle, conocidos ambas por estos lares. Como veis, solo buena gente por aquí. Brillantísima y buena.
Sexy Zebras y Rufus T. Firefly
La canción de las 15:12. Hubo un día de este ya añoradísimo verano en el que estuve a punto de ver en directo a los Sexy Zebras. Cogí entradas para uno de esos misteriosos conciertos en los que no sabes a quién vas a ver y erré por tres o cuatro horas de nada. Llamadme prejuicioso, imbécil al fin, pero desconozco el motivo por el que nunca me llamó la atención su música. Poco a poco, entro en sus canciones, más rápido aún desde que conozco su pertinaz militancia en eso tan mágico llamado barrionalismo. Con los Rufus, ya sabéis, ni prejuicios, ni leches; solo disfrute. Unos y otros me dan la energía suficiente para sobrellevar ausencias, más añoradas incluso que el último verano, para que el abismo no se haga insalvable.
Pablo Leira
La canción de las 18:13. A mi edad, provecta por decir poco, sigo disfrutando cual cerdo en charca cuando descubro músicos extraordinarios cerca de mí. Hoy, la sorpresa me la ha dado el jovencísimo Pablo Leira, gallego él, empeñado en demostrarme que en la tierra prometida también se hace sensacional música americana. Escuchadlo. Nunca me lo agradeceréis lo suficiente.
Quincalla
La canción de las 15:22. Últimamente, no participo del regocijo general que provocan determinadas manifestaciones, ni las artísticas ni, mucho menos, las otras. Así soy de rarito. En cambio, siempre me gustó ese cine quinqui que tantas alabanzas e interés despierta actualmente. Su explosión me pilló en la edad idónea para ver, a volumen bajito y en devoción constante, las pelis del irrepetible Eloy de la Iglesia, entre otros muchos clásicos del genero. El adjetivo quinqui es propio de aquellos que comerciaban con la quincalla; baratijas de metal, para entendernos. Un grupo llamado Quincalla solo podía proceder de Vallecas, mi segundo barrio madrileño favorito, y únicamente se podía mover por las imbatibles lindes del funky rock más catedralicio.
Laura Lebone
La canción de las 14:10. Cuando nadie te pide justificación, es mucho más fácil encontrar excusas. El trabajo me llevó, de nuevo, al Sur, y me impidió, en cierta manera, compartir música. De regreso al hogar, desempolvo las novedades más escondidas y no tengo duda alguna en elegir la mejor canción posible para volver. Mis cada vez más admirados Detergente Líquido cuentan en sus filas con la asturiana residente en Sevilla, Laura Arias, que hace maravillosas segundas voces y toca los teclados en uno de los mejores directos pop que se pueden ver en la actualidad. Era cuestión de tiempo que, visto el talento, se lanzara a la piscina. Lo ha hecho con cinco canciones más que notables. La que más me gusta da título a sí misma y al resto. Y suena a gloria bendita. Por cierto, Laura también está hasta el coño. Y son muchas ya.
Juan Belda y Chica Sobresalto
La canción de las 15:48. Tras días de música alterada; buenísima, pero alterada, un rato de tranquilidad para escuchar lo nuevo en solitario del valenciano Juan Belda, antes con Ciudad Jara, y de esa navarra de voz esplendente llamada Maialen Gurbindo, todo un sobresalto de mujer.
Luz Futuro
La canción de las 15:02. Sin memoria nos quedamos en casi nada. Una moto, esa en la que yo me muevo por el incontrolable desastre que han vuelto a ser las mañanas madrileñas por ejemplo; una moto, digo, sin retrovisores es imposible de conducir. Miramos para atrás los que lo vivimos, pero también quienes no existían en aquel momento. El talentoso canario Daniel Benavides, Luz Futuro en los carteles, hace música del siglo pasado en este y eso siempre estuvo bien. Además, controla.
Naitinain
La canción de las 15:45. Ellos son cinco; nosotros, seis. Ellos nacieron en el 99; en ese año nosotros ya nos escapábamos a la zona vella de Santiago siempre que podíamos. Ellos, Álvaro, Unai, Pedro, Óscar y Carlos, montaron un grupo de nombre brillante e hicieron buenas canciones. Nosotros, no.
