6 de mayo. Carlos Jean

La canción de las 22:14. Antes de que Carlos Jean se viese fagocitado por el hambre y especialmente por las ganas de comer dejó para la posteridad dos asombrosos discos llenos del mejor ritmo inimaginable. En mi mente, aún, un espectacular concierto en el Multiusos en el que no paré de saltar ni un solo segundo. Y en esto, llegó el hormiguero… Cuando vuelva a sacar la cabeza del agujero en cuestión, le espero ansioso.

4 de mayo. Noa

La canción de las 17:25. Escucho, años después, esta canción de Noa, tumbado en la camilla de mi masajista preferida y acto seguido me deja de doler la espalda. Descubrí la impresionante voz de esta israelí mucho antes de que se hiciera famosa con sus dudosos duetos. En sus actuaciones en directo, la vi, que yo recuerde, en el Bretón y en el Juan del Enzina, sacaba de su prodigiosa garganta sonidos imposibles con ayudas de extraños golpeos con las manos a la altura de la traquea. Un prodigio, ya digo.
Y, para colmo, dice que no sabe.

3 de mayo. La marabunta

La canción de las 12:00 en punto. Años hacía que no escuchaba a La marabunta. Y desde que lo he vuelto a hacer, mejor persona me creo. Un grupazo gallego, otra vez gallego, formado por algunos de los mejores instrumentistas del panorama musical nacional de hace dos décadas. Pablo Novoa, Nicolás Pastoriza y el genial Ricardo Moreno, ex Ronaldo, el mejor batería que ha dado nunca este país. Recordad conmigo y pensad que, a lo mejor en esto, cualquier tiempo pasado fue cuando menos igual al actual.
“…Soy un ignorante / soy un ignorante / no te veía y te tenía delante…”
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=D-xOqMF8PsA&w=420&h=315]

2 de mayo. La bien querida

La canción de las 12:45. Va Ana Fernández-Villaverde camino de convertirse en la más querida de este blog de las músicas que más me gustan. Se lo ha ganado a pulso. Tardé en entrar en su tercer y último disco, pero ahora ya, evidentemente, nada me invita a salir. Prefiero quedarme dentro aunque solo sea para seguir haciendo eses de amor con las caderas. Y a veces, ni eso. Advierto a imprudentes y advenedizos que la bien querida es muy, pero que muy adictiva. Que nadie me pida responsabilidades luego, que soy irresponsable por naturaleza.

1 de mayo. The Notting Hillbillies

La canción de las 14:15. Festejemos. Lo que sea, pero festejemos. Elijo hoy, primer día del mes de las flores, una obra maestra. Compré este disco hace más de veinte años en una tienda que ya no existe, ahora es una inmobiliaria, en un material reservado ahora para los más puristas, el vinilo, y con una moneda que incluso ya se empieza a borrar de nuestra memoria. The Notting Hillbillies facturaron un solo disco, pero qué disco. Mi canción preferida, por supuesto, siempre fue ésta. Si yo supiera dónde está mi casa, también me apetecería volver a ella algún día. Aunque solo fuera para escuchar el inmortal sonido de la guitarra que Knofpler nos regala a partir del minuto 2:54. ¿Os apetece volver conmigo?

29 de abril. The Kooks

La canción de las 17:15. Hagamos hoy una excepción. A mí estos chavalotes ingleses que se hacen llamar The Kooks me gustan lo justo. De lo injusto, ni hablamos. Pero resulta que parece ser que son de los favoritos del tipo más fuerte y valiente que jamás haya tenido el placer de echarme a la cara. El mismo que nos da cada día todo aquello que a nosotros nos falta y con el que muy pronto despertaremos de la peor de las pesadillas.
P.D. La acabo de escuchar otra vez y… vaya, ni por esas.

27 de abril. Rodríguez

La canción de las 12:33. Salgo del cine emocionado por lo que acabo de ver y por saber que una canción del inconmensurable Rodríguez ocupará hoy este espacio. “Searching for a sugar man” es una historia tan real que parece mentira. El relato de un genio olvidado que renació en la otra punta del mundo. La metáfora de la música como maravilloso sentido de la vida. Cuando en el documental suena el bajo inicial de esta canción en el primer concierto del gran Rodríguez en Sudáfrica, lloré.