6 de febrero. Moon Vision

La canción de las 18:55. Tengo un amigo loquito de amor por la luna. La fotografía llena, nueva, menguante, creciente y en los casi infinitos estados intermedios. Lo hace con dos objetivos, a cual más sentido: el de la cámara y el del pleno disfrute. Imagino que a los catalanes Albert Pardo y Xevi Collado les debe suceder algo parecido con la reina de los astros. De no ser así, no entendería demasiado su lunar denominación. Están estrenando canciones de lo que será su disco y en este “Lift” se hacen acompañar a las voces de la más que potente Carla Gimeno, componente de The Crab Apples. Unos y otra hacen buena combinación, sin duda.

5 de febrero. Agost

La canción de las 14:10. Me pregunta mi compañero de enfrente cómo se escriben los nombres de los meses. Vivan las minúsculas, le respondería, pero opto por bajar el nivel de petulancia y le digo lo mismo pero sin alharacas. Intuyo a los componentes del trío barcelonés Agost algo interesados por el asunto de los meses. En el bello catalán agost significa, lógicamente, agosto, y ellos mismos se presentan como un grupo nacido en septiembre. Cuestiones temporales aparte, hoy comparto este MRMB, que suena muy bien lo escuches cuando lo escuches.

4 de febrero. Sumergible

La canción de las 15:36. Inhalo y me sumerjo en las profundidades. Allí, como bien sabéis, se oye casi todo. Sin embargo, en el fondo, si afinas el oído, solo música. Ojo con este bombazo de unos tipos tinerfeños de La Laguna. Dudo mucho que lo hayáis escuchado antes, también que lo olvidéis rápidamente después de hacerlo por primera vez. Aviso.

3 de febrero. El Hijo Ingobernable

La canción de las 19:07. Sorprendo, a media tarde dominical, aún con la congoja por la descomunal exhibición de Rosalía en los Goya, última prueba evidente de que talento más márketing nada tiene que ver con millones sin duende. Me ayuda a salir del dulce sobrecogimiento la búsqueda permanente de nueva música que me diga cosas. Y en estas estaba cuando tropecé con Víctor G. Lapido, apellido de estirpe cuya sola pronunciación ya evoca buenísima música granadina. Miles de grupos aparte, su proyecto en solitario se llama El Hijo Ingobernable y es un rato brillante. Al menos, así lo recuerdo yo.

2 de febrero. Adriana Proenza

La canción de las 14:08. Hace día de mantita y voz femenina. Encuentro una zamorana, la manta digo, y otra, la voz, fantástica y desconocida para mí, que cumplirá la misión como el más preparado de los sicarios. Adriana debió nacer ya en este siglo porque leo que aún anda por los 18. Es asturiana, vive en Madrid y canta claro y rotundo mientras trastea con las últimas novedades de la electrónica china. Así, a mí, como si caen chuzos de punta.

1 de febrero. Yana Zafiro

La canción de las 13:07. Comienzo el mes entrecortado con un canto, no a Galicia, hey, sino a la artesanía más moderna. Ahora la gente hace canciones en su casa, con un ordenador a lo sumo, o un teclado del antiguo Bazar Canarias como mínimo común múltiplo. Pero claro, yo, por ejemplo, que tengo ambas cosas en mi hogar, ni me planteo utilizarlas para hacer canciones. Se llama talento lo que a mí me falta. Yana Zafiro es una jovencísima ucraniana residente en Murcia que hace canciones pegadizas; que así ha dicho parece sencillo, pero es justamente todo lo contrario.

29 de enero. Luis Albert Segura

La canción de las 19:05. Las iniciales del compuesto nombre del mallorquín Luis Albert Segura le llevaron a bautizar su anterior proyecto musical como L.A. Cansado de una década plena de discos, conciertos y canciones en inglés, decidió tomarse un descanso. ¿Y cómo lo hizo? Pues, como no podía ser de otra manera, cantando. Ahora, en cálido castellano. Este “El cielo se rompe” es el adelanto. Y lo que adelanta promete.

28 de enero. Fabián y la Banda del Norte

La canción de las 9:48. Regalo canciones desde hace más de cinco años, aunque creo que no sería demasiado difícil encontrar el origen real de este blog de música e ilusiones un poquito antes. Concretamente, aquella tarde de sábado en la que leí en el antes imprescindible Babelia de El País una breve reseña más que agradable sobre “Después del incendio y otras cosas así”, el tercer disco del leonés Fabián. Al no conocerle, busqué y desde que en mi antiguo ordenador de mesa sonó aquel “Piedras” nunca más quise salir de allí. Rebusqué en lo anterior y esperé a lo siguiente, casi siempre con la piel de gallina. Hasta cumplí algún sueño que otro programando un concierto suyo. Ahora, Fabián ha vuelto. Sexto disco ya. La cosa promete. Sigo allí y con la piel de gallina intacta.

25 de enero. St Woods

La canción de las 11:06. Desperté melódico. Con sueño, como acostumbro, pero melódico. Trasteé antes de darme cuenta de lo complicado que es conjugar ese maravilloso verbo. Lo hice, trastear digo, para buscar algo nuevo que fuera con mi espíritu mañanero. Y lo encontré. Vaya si lo encontré. El joven madrileño Nacho García hace esas canciones que hacen esos ingleses y yanquis que tan bien suenan por ahí. Canta bajo el nombre de St Woods. Él sabrá por qué. Este “On Me” es tan nuevo que parece de ayer mismo.