9 de abril. Delbosque

La canción de las 15:28. No hay duda. Una de las mejores canciones que escuché en todo aquel tormentoso 2016 fue Canción para odiarte, un auténtico himno parido por los onubenses Delbosque. Tres años después, son ellos mismos los que me escriben para hacerme partícipe de su nueva criatura. Soy muy bien mandado, pero aún más exigente y si vuelven a pasarse por aquí es porque este ¡¿Sí o no!?, así con compulsión de interrogaciones y exclamaciones, también me gusta. E intuyo que cada vez lo irá haciendo más.

8 de abril. Malachi Estéreo

La canción de las 15:27. Efectivamente, todo el mundo sabe cómo hacerlo. Lo digo yo y lo cantan, ojito a los nombres, Zorro Marrón, Albert Julve y Bob Gonzales. Deben vivir en Barcelona, aunque algún tonillo argentino tienen, y atienden por el chanante nombre de Malachi Estéreo. Los que mejor les conocen dicen de Malachi que es “rock, es duro, un balonazo en las bolas y es bizarro”. No seré yo, que casi no sé hacer nada, quien les lleve la contraria.

Un gigantesco rumor.
Fabián en concierto

¿Qué a quién dices que vas a ver?“. Me pregunto cuántas veces tendré que seguir contestando a esa pregunta cada vez que digo que voy a un concierto. Con Fabián siempre me ha sucedido. Todas las veces que le he visto. Todas las veces que he sido feliz disfrutando de uno de los mejores letristas y compositores del país. Pues es un chico de León, alto para su edad, digo. Y muy bueno.

Estuve ayer en el estreno de su disco en Madrid; bueno en realidad, en el debut en directo de esa estupenda maravilla titulada “El rumor de los tiempos”. Y no lo pasé tan bien como en otras ocasiones, aunque mucho mejor que en la inmensa mayoría de los momentos de mi vida. Desde la distancia, noté al gigante Fabián algo nervioso, más tenso que de costumbre, con problemas de afinación y alguno que otro de sonido a través de su oído derecho. Y, como así lo vi, así lo escribo.

Sería porque era la primera vez que mostraba en público a su sexta criatura, porque casi ninguno de sus compañeros de generación (Marwan, Manuel Cuesta, Txetxu Altube, Zahara, Andrés Suárez, Edu Vázquez o Willy Naves) se lo quiso perder, porque no se encontraba demasiado cómodo con su traje de señor mayor o, directamente, porque entre el público estaban sus afortunados padres, aquellos triunfadores de algún disco pasado.

Eso sí, sonaron perfectas algunas de las canciones que forman parte de su última entrega. La que le da título para empezar y otras espléndidas como “Artista“, “San Juan“, la valentísima “Venlafaxina” (¿cuándo seré capaz de decir yo lo que canta Fabián?) y, especialmente, “El Rey Pescador“, preciosa joya ya en el disco, aún más si cabe en directo.

Eché en falta algún clásico más, hubo tres o cuatro mal contados, pero siempre me sucede lo mismo con Fabián, dueño de un bellísimo cancionero lleno de algunos de los mejores poemas musicados de la última década en España. Eché de menos, igualmente, ese ratito acústico de sala pequeña y emoción enorme; justo cuando el gigante leonés demuestra también lo fenomenal guitarrista que es.

Por contra, disfruté de lo poderosas que suenan ahora algunas de esas canciones tranquilas electrificadas hasta el más bello de los extremos.

Releo lo escrito y parece que lo pasé mal. Todo lo contrario. Emocionarme con la música no tiene precio y en la fresca noche madrileña lo volví a sentir. Será que Fabián se ha hecho mayor y yo demasiado exigente.

3 de abril. Noise Box

La canción de las 18:21. Era, en tiempos, algo estéticamente relevante aplicar un adjetivo a un sustantivo con el que no tuviera demasiado que ver. Desconozco el nombre de aquella figura retórica. Tampoco sé yo si habrá música elegante, pero en el caso de que algo así existiera, los murcianos Noise Box representarían una dinastía poderosa dentro de esa escuela tan destacada. Lo demuestran, con creces, en su última entrega. La llaman “On and Off” y se quedan tan anchos. Elegantes, pero anchos.

2 de abril. Jus Kno’

La canción de las 19:26. Escribo medianamente tarde; fue el sol reinante el que me confundió. Yo sabía que Paradox me sonaba a algo. Lo asocié, desconozco el porqué, con mi adorado Tintín, pero la cuasi falible Wikipedia me desmintió al instante. Entonces, busqué en mi memoria. A veces sé hacerlo y el viaje es de lo más apasionantes que conozco. Tras un rato de agradable zozobra, apareció el polinomio deseado. No era solo Paradox, sino Silvestre Paradox. Y ahí, ya sí. “Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox“, obra literaria de Pío Baroja, que, por supuesto sin leerla, entró hace décadas en mi cuerpo como entra la sangre y allí se quedó esperando su minuto de gloria. Paradox es lo nuevo del dúo madrileño de música electrónica Jus Kno’. Y me ha dado para 5’10 minutos de estupendos sintetizadores y para 9 líneas de recuerdos.

1 de abril. Alice Wonder

La canción de las 17:59. Sigo la pista a Alice Wonder prácticamente desde que era menor de edad. No tiene demasiado mérito, pues ahora tiene solo 21 añitos, pero con semejante aseveración cuasi delictiva, sólo quiero decir que no me acabo de encontrar de golpe con su innegable talento. La he disfrutado en solitario y en compañía de mi siempre idolatrado Xoel López. Sin embargo, necesité esperar, no sé, a que empezara abril, a que por fin amenazara lluvia, a que llegaran los esperados reencuentros, a que despertara donde solía despertar… o quizá solo a que cantara en castellano y su voz me inundara del todo. Lo logra con esta maravillosa canción escrita por el vetusto Guille Galván para la película ¿Qué te juegas?, el estreno cinematográfico de Inés de León.

29 de marzo. The Veroñas

La canción de las 16:31. No conozco Guadalajara. Ni la de aquí, a este lado del charco; imaginen la de allí, la gigante mexicana. Dejé un día la española a la derecha de la carretera y ese ha sido mi único vínculo hasta hoy. Claro que prefiero que mi relación surja de la música. Estas cinco mujeres se hacen llamar The Veroñas, vayan ustedes a saber exactamente por qué, y hacen rock. Así, a secas.

27 de marzo. Samuel Reina

La canción de las 14:33. Si yo supiera el truco del triunfo, viviría de este modesto blog de música y emociones. Como no sé cómo se llega al éxito, aquí sigo, descubriendo y gozando con buena música. Lo nuevo de Samuel Reina no tiene nada que envidiar, mas al contrario, a algo de lo que más suena actualmente en festivales, radios y hasta teles patrias. Quizá tenga una visión particular del éxito. A lo mejor, tiene el truco y se lo quiere quedar para él. A lo peor, este “Simulacros de naufragio” solo se oirá por aquí. Y no es mal sitio.

26 de marzo. Lava Fizz

La canción de las 15:58. Si no fuera porque están cerradas, hoy mismo en las piscinas privadas las chicas desnudarían sus cuerpos al sol. Hace un calor de verano. Las islas Baleares suenan a eso. Y también, y por lo general, a buena música. Los últimos que me llegan desde allí son cinco chavales que cantan en inglés bajo la particular denominación de Lava Fizz. Dicen que la juventud está muerta. Ellos no lo parecen.