12 de febrero. Jhana Beat

La canción de las 14:28. Esta mañana no he podido participar en ninguna de esas apasionantes tertulias televisivas que solo se pueden dar en el trabajo. No supe decir nada de tentaciones ni de islas. Yo, los martes por la noche, no tengo ninguna duda. Me pongo La 2 y me dejo llevar. Un país para escucharlo es el mejor programa de la tele actual. Sin exagerar. Ayer Ariel Rot viajó por Valladolid y León. Casi todo lo buenísimo que allí se escuchó ha pasado por este modesto blog de música e ilusiones. Pero como desconocer tiene lo bueno de poder conocer, me quedo con Jhana Beat, una impresionante leonesa que, literalmente, lo parte. Su habilidad vocal quedó patente y su ritmazo hizo que moviera ambos pies, convenientemente tumbado en el sofá, a eso de las doce de la noche. Un pasote.

10 de febrero. Villafranca

La canción de las 15:11. Pudiera parecer, pero no es nada nuevo esto de mezclar el folklore patrio con la música electrónica. Cuando yo era crío lo hacía, a su modo, el asturiano Hevia, y mejor, mucho mejor, dónde va a parar, el prematuramente desaparecido Martyn Bennett. El otro día compartí eso buenísimo que hace ahora Rodrigo Cuevas y hoy me quedé pillado con lo último del músico pamplonés Pablo Villafranca, de Tremenda Trementina. Una joya pasada por el tamiz de lo penúltimo de lo penúltimo y acompañada por la luminosa voz de Amaia Tirapu de Kokoshca.

9 de febrero. Egosex

La canción de las 14:07. Es fresco y hace domingo. Quizá sea al revés, pero muchas veces lo cierto está del otro lado. Despierto y busco música, sin más intención que el disfrute sereno. Sin embargo, al tropezar con un experimento hecho desde Barcelona por un tipo que se llama Hug, otro que atiende por Lluis y un tercero, polifacético, cuyo nombre de guerra es Wekaforé, no dudo en regalar y compartir. Los tres son Egosex y suenan a la modernidad que más me gusta.

7 de febrero. L’EXOTIGHOST

La canción de las 14:15. Descubrámonos, que ya andan cubiertos ellos. Hagamos reverencias ante el talento, postrémonos extasiados ante lo que hacen el gran Javier Díez Ena y sus secuaces. Nadie como Javier toca ese invento del demonio bueno llamado theremin en este país. Ahora lo hace bajo el nombre de L’EXOTIGHOST y sirva de ejemplo este Luna hiena, actuación en directo incluida, para comprobar que los elogios son, de todo, menos exagerados. Para colmo de bienes, leo que el batería es Ricardo Moreno. En el vídeo, le veo regular, pero todo hace indicar que Los Ronaldos, los mejores de siempre, también andan por ahí.

6 de febrero. Asunción

La canción de las 14:06. Para mí es como cerrar un círculo mágico y virtuoso. Que un actor al que admiras haga canciones, y que también me gusten. Gocé cual cerdo en barrizal viendo al gaditano Julián Villagrán en Grupo 7, en Bajo las estrellas y, últimamente y mucho, en La Peste. Y ahora resulta que canta. Es más, que lo lleva haciendo toda la vida. Y que yo no me había enterado hasta hace un rato. Pero como no hay mal que cien años dure, Asunción es la solución.

4 de febrero. Martha Carpe

La canción de las 15:45. Nunca me cansaré de escuchar fantásticas y novedosas voces femeninas. Ayer, Valdivia. Hoy, Martha (así con h intercalada) Carpe. Su tono me llega a sonar al de la mejor cantante nacional del momento, pero no escribiré en quién estoy pensando por aquella de lo odiosas que son algunas comparaciones, por muy lógicas que parezcan. Si todo este desastre era este, que viva el desbarajuste eterno.

30 de enero. Rusowsky

La canción de las 15:17. Yo, en mi habitación estudiaba (poco), dormía (mucho) e incluso veía películas nocturnas a volumen poco audible. Ahora, hay chavalada que en su habitación hace música. Serán amigos de este Rusowsky gente como Mori, Confeti de Odio, Casero, Daniel Daniel, Choley y hasta el imprescindible Sen Senra. Lo llaman bedroompop y, a diferencia de lo otro, sí lo es.

29 de enero. Gustavo Redondo

La canción de las 15:46. Esas canciones que empiezan con vientos y metales son mágicas. Si después aparece la voz y la sensibilidad del abulense de Pedro Bernardo Gustavo Redondo, cerraremos el círculo virtuoso. Redondo acompaña en las giras al gran Willy Naves y, pese a ser productor y hombre orquesta en su propio disco, se ha rodeado de buenos músicos para redondear su tercer largo. Fila india, título fenomenal, es el bellísimo adelanto.