La canción de las 14:54. En festivo maquillado, entre uno y otro, descubro a Los Flamingos, cinco tipos navarros de Tudela, que hacen eso que podríamos describir como indie guitarrero, muy bien hecho, por cierto. En este pegadizo Salto al vacíose hacen acompañar por la talentosa Andrea Santiago. La producción, a cargo del vasquísimo Eñaut Gaztañaga, de Grises, hace el resto. Y lo hace muy bien.
La canción de las 13:51. Ya me sucedió con los Manel y me pasará cuando Jero Romero vuelva a cantar y acumule unas cuantas canciones más en solitario. No sé quién me manda hacer estas cosas, pero, en ocasiones, la hiperresponsabilidad malísimamente entendida me domina. Por eso, diez días después de la publicación del cuarto trabajo de Xoel López como tal, me ha dado por seleccionar sus 20 mejores canciones de siempre, Deluxe y Lovely Luna, obviamente, incluidos. Y la labor ha sido harto complicada.
Mi devoción por el genio coruñés no conoce límites. Desde hace más de una década le sigo en directo, cual peregrino y como paciente, esperando a que me recete una de esos himnos de autoayuda que parecen solo escritos para mí.
Xoel crece con los años, como experto dominador del escenario y como cantante, con un dominio de la voz no visto por estos lares. Disfruté de él en grandes carteles, pero, sobre todo, y como siempre ocurre con los muy buenos, en esos formatos más reducidos donde no hay que adivinar quién toca qué. Ahí lo borda.
Allá va la subjetiva selección de un artista imprescindible, causante de un torrente de emociones que encumbra a la música a la cima de las sensaciones. Por extraño que parezca, hasta he incluido una, magnífica, de su novísimo álbum, aún poco escuchado. Por atrevido que sea, hasta las he ordenado de menor a mayor. Por aquello de ponérmelo más difícil. No sé si habré acertado, pero al escucharlas sentí congoja, emoción desmesurada. Buena señal.
20. Extraña habitación (Deluxe, Los jóvenes mueren antes de tiempo, 2005)
19. Frutos (Sueños y pan, 2017)
18. A un metro de distancia (Deluxe, Fin de un viaje infinito, 2007)
17. A Serea e o Mariñeiro (Paramales, 2015)
16. Y si aguanto un poco más (Deluxe, Reconstrucción, 2008)
15. Pez Globo (Si mi rayo te alcanzara, 2020)
14. Yo solo quería que me llevaras a bailar (Paramales, 2015)
13. Hombre de ninguna parte (Atlántico, 2012)
12. Ver en la oscuridad (Deluxe, Fin de un viaje infinito, 2007)
11. Caracoles (Paramales, 2015)
10. Historia Universal (El amor no es lo que piensas) (Deluxe, Reconstrucción, 2008)
9. Parando el tráfico (Lovely Luna, Chang y Eng, 2009)
8. Insomnio (Sueños y pan, 2017)
7. De piedras y arena mojada (Atlántico, 2012)
6. Tendremos que esperar (Deluxe, Fin de un viaje infinito, 2007)
5. Patagonia (Paramales, 2015)
4. Tierra (Atlántico, 2012)
3. Reconstrucción (Deluxe, Reconstrucción, 2008)
2. Lodo (Sueños y pan, 2017)
… y 1. El amor valiente (Deluxe, Fin de un viaje infinito, 2007)
La canción de las 12:59. Regresa el club más selecto de la música patria. No se reservan derecho de admisión, solo proporcionan emoción y disfrute. No hay socios fundadores, aunque algunos llevemos a gala ser fieles desde casi el principio a las mejores armonías vocales que, bajo brillante instrumentación, se pueden ver por estos lares. Esteban, Ayu, Juan Feo, Pichi y Juan Serra están de estreno y eso no es cualquier cosa. Celebremos, pues, las cosas preciosas que surgen de una piedra.
La canción de las 19:45. No sé cuántas veces habré escuchado en estos últimos años “Mi fin”, del barcelonés Guillermo Ayora. Pocas, en todo caso, para el temazo del que se trata. Una auténtica delicia. Ha pasado tiempo y es hoy cuando sé que acaba de sacar un nuevo disco al mercado, El vértice del equilibrio, un trabajo que tendré que escuchar con mayor atención, pero del que ya me atrevo a compartir este, con título y subtítulo incluidos, LAIA – Nos vemos. Tiene Ayora eso que ni se compra ni se disimula, solo se disfruta.
La canción de las 18:51. Pulso la bendita tecla del play y escucho una voz en inglés de un tipo que de algo me suena, pero que ni idea de quién es. Busco y encuentro a Christopher Waltz, el actor, en una de sus intervenciones en Django desencadenado, del genial Tarantino. Y con ser eso bueno, no es, ni de lejos, lo mejor. Resulta que, al momento, surge la fantástica voz de Aiala, una barcelonesa de cuya existencia, sorprendentemente, no tenía constancia hasta hace solo un rato. Escuchad, escuchad este clasicónFighting and Learning y decidme si no tiene eso que solo posee el talento desmesurado.
La canción de las 18:53. En nuestra otra vida vi muchos conciertos, tantos como pude, menos de los necesarios en todo caso. Intenté, sin éxito, hacerlo con algunos artistas que siempre me llamaron mucho más que la atención pero que nunca me encontraron lo suficientemente cerca. Un ejemplo: Modelo de Respuesta Polar. El grupo valenciano de Borja Mompó siempre me provocó, al menos en disco, enorme emoción, pálido reflejo, imagino, de lo que habría sido en directo. Ahora que he vuelto a comprar entradas para los conciertos más hipotéticos de la historia, disfruto con el regreso de Mompó, ahora en solitario. Bueno, con su guitarra. Que no es poca cosa.
La canción de las 14:57. Dicen los madrileños Carlos, Ángel y Celia que van por el camino equivocado, pero en buena compañía. Ellos conforman No Crafts y lo último que han hecho es este Wrong Way, pleno de esas guitarras saltarinas que tanto me gustan.
La canción de las 14:10: Me ausenté de mi diaria obligación musical no por el duelo por el más grande, ni siquiera porque Xoel sacó (maravilloso) disco, sino porque viajé, así con todas las letras y con mayúsculas: VIAJ (¿por qué no G como geranio?) É. Y, ¿sabéis qué? Que no recordaba cómo se hacía. De vuelta en el barrio, creí viajar de nuevo, pero, en este caso, al pasado. A la buenísima música de otro tiempo, hecha con las herramientas de hoy y con el talento de siempre. Desde Barcelona, Edu Montoya, Lidia Anaut y Roger Torralbo sí saben cómo hacerlo. Y, sí, claro que existes.
La canción de… toda una vida viendo fútbol: “Diego Armando, estamos esperando que vuelvas, siempre te vamos a querer, por las alegrías que le das al pueblo y por tu arte también”. Dos genios.
La canción de las 20:51. Esperé a que fuera tarde y a que se hiciera más de noche que de noche porque el regalo de hoy no era para todos los públicos. Sara Fontán es, en principio, violinista. Al formar dúo con Edi Pou, batería de los catárticos Za!, no anduvieron buscando nombres raros y optaron por llamarse Los Sara Fontán. Inclasificable es un adjetivo que, en ocasiones, se queda corto para definir algo. Lo que hacen Sara y Edi, desde Barcelona, lo es. Y flipante, también.