Celistia

La canción de las 18:52. Lo confieso. Veo el magnífico programa Un país para escucharlo, ese que presenta el cada vez más joven Ariel Rot en La 2, con un doble objetivo: fichar novedades para este modesto blog de música e ilusiones y comprobar, pleno de orgullo y más aún de satisfacción, que muchos de los que por allí desfilan ya lo hicieron antes por aquí. En su fenomenal entrega de ayer, conducida para mi felicidad por Guillem Gisbert, el cantante de los imprescindibles Manel, descubrí, a medias eso sí, a un muy buen grupo llamado Celistia, procedente de las cenizas de los originalísimos Harrison Ford Fiesta. Psicodelia indómita, dicen que hacen desde Tarragona. Y no mienten.

The Crab Apples

La canción de las 11:34. Conozco a The Crab Apples desde que cantaban en catalán. Me encanta confirmar dos cosas: una, por supuesto, que siguen cantando tantos años después. Dos, que no paran de experimentar. Bueno, y tres, va. Carla Gimeno, Laia Martí y Laia Alsina se han atrevido a hacer una canción titulándola con algo bastante odioso y triste. 2020 la han llamado, pero suena así de bien.

Orsai

La canción de las 13:24. Aunque siga pasando horas muertas viéndolo, cada día me gusta menos el fútbol. La puntilla ha sido eso de los campos vacíos y los gritos prefabricados y dudo, como otros muchos, de que algo vaya a ser igual cuando se pueda volver a entrar en los estadios. No vendrá mal, en todo caso. Demasiada mentira, puro teatro, solo pasta (como en el resto de la vida, por cierto) y estrellas de chichiná. Hasta aquí mi desahogo de futbolero clásico. A partir de aquí, alegría y admiración. Resulta que cinco supercampeones del Athletic, Asier Villalibre, Íñigo Lekue, Mikel Vesga, Dani García, Óscar de Marcos y Mikel Balenziaga le dan a la música. Han bautizado a su grupo Orsai y a los amantes del fútbol de siempre no se nos podría haber ocurrido mejor nombre. Dirán algunos que tocan regular, pero ya me gustaría a mí tocar así con mis amigos. Y, para colmo de bienes, detrás está el sabio Juan Escribano, que tantas barbaridades hacía con los WAS, a quienes tanto echamos de menos.

Fabián D. Cuesta y Elvira Sastre

La canción de las 10:35. Sí, sí, ya sé que no son horas, pero es que no puedo contener la emoción. Trabajaré después lo no trabajado ahora, porque lo primero es lo primero, y lo primero suele ser lo mejor. Sabéis de mi admiración sin límites por Fabián, el chico, entre los altos de León, con más sensibilidad y talento que yo conozco, y que vosotros conoceréis. Ahora se hace llamar Fabián D. Cuesta por aquello del algoritmo de Google, pero qué más da. De su extraordinaria producción, ha seleccionado unas cuantas canciones para explicarlas muchos años después. Y hoy, glorioso 22 de enero, ha publicado mi favorita de siempre, la mejor canción de amor escrita jamás, ese Lugares que le pedí a gritos hace años en mi querido y añorado Centenera. La nueva versión es fantástica y apoyada por el extraordinario poema de Elvira Sastre, aún mejor. Disfrutadla. Y si hay que llorar, se llora.

El Verbo Odiado

La canción de las 19:25. Tengo candidatos, pero no se me ocurre un verbo claro al que odiar. Si el ya exconsejero de Sanidad de Murcia fuera un verbo lo tendría sencillo, pero no lo es. El Verbo Odiado es un potente grupo de Huesca que el pasado mes de marzo, cuando todos dejamos de ser normales, sacó al mercado un brillante disco titulado Nada que celebrar. Cuando menos, visionarios. Habrá que estar atento a cómo titulan el próximo.

The Limiñanas

La canción de las 18:36. Me despido de la nieve a la espera del deshielo universal. Ríete tú de los glaciares del Ártico. Digo adiós compartiendo una canción que, en el fondo y no en la forma, es una excepción, como la nieve y el deshielo, a la norma de la música española que rige este modesto blog de música e ilusiones. The Limiñanas es una interesantísimo dúo francés, originario de Cavestany, una pequeña ciudad al lado de Perpignan, donde, como escribí hace menos de un mes, yo estuve una vez. Rompí la norma no escrita porque al poquísimo de comenzar este adictivo Calentita, una voz española, de una cantante llamada Nuria, suena: “Agua fría, huevos fritos, Cola-Cao, mantecao…” y ya es un no parar. Como el deshielo universal.

ManuteBol

La canción de las 17:43. Yo es que es descubrir un grupo que se llama ManuteBol y tirarme a por él. A ciegas. Me da lo mismo la música que hagan, que encima este Electrosideral no está nada mal, porque ha sido leerlo y rejuvenecer, o envejecer quién sabe, 30 años y 500 noches. Para los imberbes, Manute Bol fue, con sus 2,29 metros de extrema delgadez, toda una leyenda en la NBA. Africano de Sudán, su camiseta de los Washington Bullets fue mítica. Gracias a este grupo valenciano de acertadísimo nombre, he podido recordar que el pobre Manute ya murió y que su hijo, Bol Bol, empieza a despuntar ahora en los Nuggets.

Alien Tango

La canción de las 13:02. Hay un murciano, Murcia otra vez, en Londres, que hace lo que le da la gana. Musicalmente hablo, claro, que del resto ni idea tengo. Se llama Alberto García Roca, se hace llamar Aitite y en la escena musical se le conoce como Alien Tango. No sé si tendrá un cuarto nombre para pedir un crédito. En este recientísimo Getting Better, reinterpreta a The Beatles, pero también noto a Queen, a Bowie y hasta a Calexico y a Beirut. Y el tipo sale muy bien parado del envite.

LUW

La canción de las 12:03. Una semana después, por mi ventana veo básicamente nieve e hielo. Soy un privilegiado, al menos tengo ventana. Si menos más menos es más, al más, aquí dentro puedo escuchar música y eso me salva. Acabo de tropezar, no con una placa de hielo, sino con una cancionaca fantástica. De nada conozco a Lluis Costa, mas me informo de que es un artista, catalán por supuesto, con amplísima trayectoria. Su proyecto en solitario se llama LUW y este clasiquísimo Mil planetes me ha encantado. La letra la entiendo regular, pero la música, perfectamente.